Una tormenta invernal de magnitud histórica azota a Estados Unidos y ha puesto en jaque a gran parte del país, afectando a más de 180 millones de personas en al menos 35 estados, más de la mitad de la población nacional.

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Redacción MundoEl fenómeno, catalogado como uno de los más extensos y severos de los últimos años, combina nevadas intensas, lluvia helada, vientos extremos y temperaturas peligrosamente bajas, generando una crisis simultánea en transporte, suministro eléctrico y seguridad pública. Lea: Estados Unidos rechaza visa de la canciller colombiana Rosita Villavicencio
El impacto se extiende a lo largo de más de 2 mil millas, desde el suroeste y las Grandes Llanuras hasta el Noreste y la Costa Este. En el Sur, estados como Texas, Luisiana y Arkansas enfrentan carreteras convertidas en pistas de hielo y comunidades sin electricidad, en regiones poco acostumbradas a tormentas invernales de esta intensidad.
Tormenta invernal afecta a 180 millones de personas en EE. UU.
En el Medio Oeste, la nieve y el frío extremo paralizan zonas rurales y corredores logísticos clave, mientras que en el Noreste, ciudades densamente pobladas como Washington D.C., Filadelfia, Boston y Nueva York registran acumulaciones de nieve superiores a los 30 centímetros, colapsando el tránsito y forzando el cierre de escuelas y oficinas públicas.


El Servicio Meteorológico Nacional calificó el sistema como histórico por su alcance geográfico y la combinación simultánea de amenazas: nieve, hielo, viento y frío ártico. Varios estados han declarado estado de emergencia, mientras aeropuertos clave reportan miles de vuelos cancelados, autopistas interestatales cerradas y cortes de energía que afectan a cientos de miles de hogares.
Equipos de emergencia, empresas de servicios públicos y unidades de la Guardia Nacional permanecen desplegados para atender rescates, restablecer el suministro eléctrico y asistir a poblaciones vulnerables.
Más allá de las cifras, la tormenta deja un rostro humano: familias atrapadas en sus hogares sin calefacción, conductores varados durante horas en carreteras cubiertas de hielo y trabajadores esenciales que arriesgan su seguridad para mantener en funcionamiento hospitales, refugios y redes de emergencia. En refugios improvisados, ancianos y personas sin hogar buscan protección ante temperaturas bajo cero, mientras padres intentan asegurar alimentos y abrigo para sus hijos en comunidades aisladas por la nieve.
Las autoridades advierten que los efectos residuales continuarán en los próximos días, con heladas severas, nuevas nevadas y riesgos adicionales en zonas ya golpeadas. El llamado a la población es claro: evitar desplazamientos innecesarios, seguir las alertas oficiales y priorizar la seguridad, mientras Estados Unidos enfrenta una tormenta que ya queda marcada como una de las más devastadoras y humanas de los últimos tiempos.
