El medio de comunicación ‘The Guardian’, reveló este jueves, basándose en cuatro presuntas fuentes, que la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, habría garantizado al Gobierno estadounidense, su cooperación una vez fuese derrocado Nicolás Maduro.
Al parecer, Delcy Rodríguez y su hermano Jorge no hicieron parte de manera activa en la operación de captura de Nicolás Maduro por parte de las fuerzas estadounidenses al pasado 3 de enero, pero sí habrían asegurado a la Administración Trump, a través de varios intermediarios, que cooperarían con ellos.
Fuentes de ‘The Guardian’, asegura además que hubo representantes del Gobierno de Catar, relacionados en las negociaciones impulsadas por los hermanos Rodríguez, con el la presidencia de los Estados Unidos. Contactos que se habría realizado desde mediados del 2025 y se intensificaron cuando Nicolás Maduro logró charlar de manera telefónica con Donald Trump, pero la conversación resultó infructuosa para que abandonara el poder de manera voluntaria.
En diciembre, y dado el deterioro de la situación, Delcy dijo a uno de sus interlocutores estadounidenses que ella “colaboraría con el resultado que se presente”, según dijo al diario este ciudadano.
Conspiración anunciada
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, que en un principio no quiso colaborar con los Rodríguez, fue entendiendo que ellos eran tal vez la alternativa menos mala para garantizar una transición relativamente pacífica. Le podría interesar: Estados Unidos refuerza presión sobre Cuba con portaaviones frente a sus costas
En octubre, el diario ‘Miami Herald’ publicó que Delcy conspiraba de forma activa o pasiva para una caída de Maduro por sus propias ambiciones, y si bien ella lo negó tajantemente, su reacción pareció convencer a Rubio y su entorno de que era una persona ambivalente con la que se podría llegar a algún acuerdo, según lo dicho por ‘The Guardian’.
El medio de comunicación también añade que el carácter de Delcy ayudó a ganarla como aliada secreta, y la pinta como una persona con “rarezas encantadoras que le ayudan a ganar amigos”, como su afición al pingpong, a beber champán y a retar a mandatarios extranjeros a distintos juegos.
Por último, apunta que hubo otro factor decisivo, como fue su relación fluida con el sector petrolero estadounidense, que también deslizó a quien quisiera oírlo que ella podría ser una buena interlocutora en el futuro.

