Irán realizó una nueva demostración de poder militar en el estratégico estrecho de Ormuz con la prueba de un misil naval de defensa aérea de largo alcance denominado ‘Sayyad-3G’.
El ensayo tuvo lugar durante ejercicios de la Armada de la Guardia Revolucionaria, en un contexto de crecientes tensiones con Estados Unidos, según informaron medios iraníes y reportó Caracol Radio.
El lanzamiento se efectuó desde el buque de guerra ‘Shahid Sayyad Shirazi’, en el marco de las maniobras navales denominadas ‘Control Inteligente del Estrecho de Ormuz’. De acuerdo con la agencia Mehr, los ejercicios se desarrollaron entre lunes y martes en esa zona clave para el comercio energético mundial.
¿Qué es el misil Sayyad-3G y cuál es su alcance?
Según las autoridades iraníes, el ‘Sayyad-3G’ tiene un alcance de hasta 150 kilómetros, lo que le permite establecer un “perímetro defensivo” aéreo alrededor del buque que lo despliega. Esta capacidad ampliaría el radio de protección frente a potenciales amenazas en mar abierto.
El sistema está diseñado para interceptar una amplia gama de objetivos, entre ellos cazas, drones de gran altitud, aviones de patrulla marítima, aeronaves de apoyo y determinados misiles de crucero. Con ello, Teherán busca reforzar su capacidad de respuesta ante escenarios de confrontación aérea y naval. Lea: Analistas ven más probable una guerra que un acuerdo entre Irán y EE.UU.
Los medios iraníes detallaron además que el sistema emplea lanzadores verticales (VLS), lo que “proporciona cobertura de 360 grados sin necesidad de reorientar el armamento, reduce el tiempo de reacción y permite disparos consecutivos frente a ataques múltiples”. Esta característica, subrayan, optimiza la defensa ante amenazas simultáneas.
La prueba se produce en el estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más sensibles del mundo, en momentos en que se han intensificado las fricciones entre Teherán y Washington. El trasfondo inmediato es la reanudación de las negociaciones sobre el programa nuclear iraní.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió el viernes que evalúa posibles ataques limitados contra Irán como mecanismo de presión para lograr un acuerdo nuclear. Según Washington, ese pacto debería incluir restricciones al programa de misiles balísticos iraníes, una exigencia que Teherán rechaza.
Trump mencionó un plazo de entre 10 y 15 días para alcanzar un entendimiento, tras dos rondas de negociaciones indirectas mediadas por Omán. Los encuentros se celebraron en Mascate y en Ginebra los días 6 y 17 de febrero, respectivamente.
En la cita de Ginebra, Irán anunció que se había logrado consenso sobre “principios rectores” para un eventual acuerdo. Estados Unidos, por su parte, reconoció avances, aunque sostuvo que los negociadores iraníes “aún no están dispuestos a reconocer” las líneas rojas fijadas por el mandatario estadounidense.
El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, señaló en una entrevista con la cadena MSNBC que en los próximos dos o tres días presentará el borrador de un posible acuerdo con Estados Unidos. No obstante, advirtió que si Washington emplea “el lenguaje de la fuerza”, Irán “corresponderá” en los mismos términos.
En paralelo, medios estadounidenses como CNN y The New York Times informaron que el ejército de Estados Unidos estaría preparado para ejecutar un ataque inminente contra Irán, a la espera de autorización presidencial. Mientras tanto, Washington despliega su mayor presencia militar en Oriente Medio desde la guerra contra Irak en 2003, con el portaaviones USS Abraham Lincoln ya en la región y un segundo grupo encabezado por el USS Gerald R. Ford en camino.
Este escenario se suma al antecedente de junio pasado, cuando Estados Unidos bombardeó las tres principales instalaciones nucleares iraníes durante la guerra de 12 días entre Irán e Israel.

