Este viernes, 10 de abril, amerizó cerca de la costa de San Diego, California, en Estados Unidos, la cápsula tripulada de Artemis II, que orbitó la Luna en una histórica misión.
La amerizaje se llevó a cabo con la ayuda de paracaídas, con el fin de reducir la velocidad de una caída libre de unos 14 minutos de duración tras entrar en la atmósfera terrestre.
La NASA, que lo calificó de “un descenso perfecto”, informó con anticipación que los buzos serían los primeros en acercarse a la nave Orión para evaluar el aire y el agua alrededor de la nave, y asegurarse de que sea seguro salir para la tripulación.
“Felicidades. Artemis II, misión cumplida”, declaró el administrador de la NASA, Jared Isaacman, en X, antes Twitter. Le puede interesar: Regreso de Artemis II: siga en directo el amerizaje de la misión
Así las cosas, Artemis II culmina una misión de diez días que despegó de Florida el 1 de abril, durante la cual orbitó la Luna, sin alunizar, marcando el regreso de astronautas a sus inmediaciones por primera vez desde 1972, en la era del Programa Apolo.

Artemis II, ¿cómo están los astronautas tras amerizar en el Pacífico?
La recuperación de los astronautas, que la agencia espacial reportó de forma inicial en “excelente forma” en su evaluación a distancia, estará a cargo de las fuerzas armadas estadounidenses y personal de la NASA y llevará entre 30 y 45 minutos.
Durante el descenso, los cuatro astronautas soportaron velocidades que superaron los 40.000 kilómetros por hora (cerca de 24.661 millas por hora), mientras la nave enfrentaba temperaturas extremas generadas por la fricción con la atmósfera terrestre, de hasta unos 2.760 grados centígrados (5.000 Fahrenheit).
“Reid, Victor, Christina, y Jeremy hicieron un trabajo extraordinario. Estos talentosos astronautas inspiraron al mundo y representaron a sus agencias espaciales y naciones (EE.UU. y Canadá) como embajadores de la humanidad en las estrellas”, añadió Jared Isaacman.
Artemis II reingresó a la Tierra con una trayectoria más directa que la que tomó Artemis I, misión no tripulada de 2022, para reducir las posibilidades de que el escudo térmico sufriera daños que pusieran en peligro a los cuatro astronautas.

