La policía israelí confirmó la detención de un hombre de 36 años señalado como el presunto responsable de una agresión contra una religiosa francesa en Jerusalén, un hecho ocurrido el pasado martes en las inmediaciones de la tumba del rey David, en el Monte Sión. El caso ha generado reacciones de condena por parte de instituciones académicas, religiosas y autoridades diplomáticas.
La víctima es una mujer de 48 años, nacida en Francia y vinculada como investigadora a la Escuela Bíblica y Arqueológica Francesa de Jerusalén. De acuerdo con la información difundida, la agresión quedó registrada en video y muestra cómo la religiosa es seguida por un individuo que la aborda por la espalda, la empuja y posteriormente la patea cuando ya se encontraba en el suelo. En otra imagen difundida después por las autoridades se observan hematomas en su rostro.
El director de la institución académica, el padre Olivier Poquillon, reaccionó a lo ocurrido a través de un mensaje publicado en la red social X, donde afirmó que “el flagelo del odio es un desafío compartido”. Además, agradeció la asistencia de las personas que intervinieron para auxiliar a la víctima y el respaldo recibido desde distintos sectores diplomáticos y académicos.
🇮🇱🇫🇷 | La Policía de Israel ha difundido imágenes de la monja francesa que fue atacada de forma violenta por un hombre de 36 años frente al Cenáculo, en el Monte Sión. pic.twitter.com/Cws1uIQGs7
— ʜᴇʀQʟᴇs (@herqles_es) May 1, 2026
Las autoridades policiales israelíes indicaron que el caso se maneja con prioridad. En su pronunciamiento oficial señalaron que se toma “con la máxima seriedad” cualquier acto de violencia “motivado por una posible intención racista y dirigido contra miembros del clero”. El sospechoso permanece bajo custodia mientras avanza la investigación.
Aumento de tensiones y denuncias contra comunidades cristianas
El hecho se produce en un contexto de denuncias reiteradas por parte de organizaciones religiosas, que advierten un incremento de agresiones y actos de hostigamiento contra peregrinos y miembros del clero cristiano en Jerusalén. Entre los episodios reportados figuran agresiones físicas, insultos y escupitajos, atribuidos en algunos casos a grupos de estudiantes de instituciones ultraortodoxas.
En paralelo, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel calificó el ataque como un “acto vergonzoso” y reiteró su postura oficial frente a este tipo de hechos. En su declaración afirmó: “La violencia contra personas inocentes, y especialmente contra miembros de comunidades religiosas, no tiene cabida en nuestra sociedad”, además de subrayar su “política firme contra la violencia” y el compromiso de llevar a los responsables ante la justicia.
A estas reacciones se suma la condena de la dirección de la Escuela Bíblica y Arqueológica Francesa, que rechazó la agresión por considerarla no provocada. También la Facultad de Humanidades de la Universidad Hebrea de Jerusalén expresó su “profunda conmoción” y advirtió que no se trata de un hecho aislado, sino de un patrón creciente de hostilidad hacia comunidades cristianas y sus símbolos

