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“Hablé con Dios”: esto dijo el vigilante que sobrevivió 8 días bajo un edificio en Venezuela

Aferrado a la fe, asegura que nunca dejó de rezar y, tras ser rescatado con vida, dice que su supervivencia fue un milagro. Lea los detalles.

“Hablé con Dios”: esto dijo el vigilante que sobrevivió 8 días bajo un edificio en Venezuela

Una persona realiza labores de busqueda entre los escombros de edificios destruidos por terremotos en La Guaira (Venezuela). //EFE - Ronald Peña R.

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Sobrevivir más de una semana atrapado bajo los escombros de un edificio parece una historia imposible. Sin embargo, eso fue exactamente lo que vivió Hernán Gil, un vigilante venezolano que permaneció sepultado durante ocho días tras los devastadores terremotos que sacudieron el norte de Venezuela el pasado 24 de junio y dejaron más de 3.342 personas fallecidas.

De acuerdo con información recopilada por la agencia AFP, el hombre de 43 años fue rescatado con vida de las ruinas de un edificio de ocho pisos y hoy se recupera en un hospital, donde relató cómo enfrentó la oscuridad, el miedo y la incertidumbre mientras esperaba ser encontrado.

Gil cumplía su turno como vigilante en el sótano de un edificio cuando comenzó el primer movimiento telúrico. Aunque fue breve, el segundo sacudón cambió su vida para siempre.

“Ya el segundo fue fuertísimo”, recordó. Según contó a AFP, alcanzó a escuchar a un vecino advertir que se trataba de un terremoto antes de que “todo colapsó”.

Los escombros lo golpearon en la cabeza y en un ojo. Tras perder el conocimiento por unos instantes, despertó completamente rodeado por la oscuridad.

“Quedé como inconsciente en el momento. Cuando desperté, todo estaba oscuro (...) De ahí pa’ allá todo era incertidumbre”, relató.

¿Cómo sobrevivió Hernán Gil ocho días atrapado bajo los escombros?

Durante los ocho días que permaneció bajo toneladas de concreto, Hernán Gil aseguró que la fe fue su principal refugio. Según contó a AFP, pasó largas horas rezando mientras soportaba el dolor, la falta de movilidad y las constantes réplicas del terremoto. “Recé mucho. Clamé a Dios, y le dije Dios mío ¿por qué a mí? ¿por qué así? por favor permíteme por lo menos ver a mis hijos”, expresó.

El vigilante permanecía parcialmente arrodillado entre piedras que le provocaban heridas en las piernas. También sufría sangrado nasal y lesiones en uno de sus ojos. En medio del aislamiento absoluto, pensaba constantemente en su esposa, Gusbimar González, sus hijos y su padre fallecido. “Se me dieron muchos recuerdos”, afirmó.

Fue hacia el tercer día cuando escuchó, a la distancia, pasos de los equipos de rescate. De inmediato comenzó a gritar hasta obtener una respuesta: “Ay Dios mío aquí ya hay un paso. Aquí hay una esperanza de vida”, recordó con una sonrisa.

Según AFP, rescatistas provenientes de siete países participaron en las labores para llegar hasta el lugar donde permanecía atrapado, suministrarle agua y mantenerlo consciente durante la compleja operación.

Cuando finalmente dos socorristas de Chile y Estados Unidos lograron alcanzarlo, el momento más difícil aún estaba por venir.

“Lo más difícil fue salir”, confesó, al explicar que sus piernas habían quedado atrapadas entre una silla y los escombros.

Hoy, mientras continúa su recuperación, Gil considera que sobrevivir fue un milagro. “¡Volví a nacer!”, afirmó. Ahora espera regresar junto a su familia, celebrar el cumpleaños de su hijo el próximo 15 de julio, disfrutar unas vacaciones pendientes frente al mar y, sobre todo, cumplir una promesa personal, nunca volver a trabajar en un sótano.

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