Este viernes el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ordenó la destitución de cinco embajadores asignados por la administración anterior, que no presentaron su renuncia protocolaria cuando terminó el Gobierno del exmandatario Gustavo Petro.
Los exembajadores colombianos son Guillermo Francisco Reyes González, embajador en Suecia; Vilma Rocío Velásquez Uribe, embajadora en Haití; Yennifer Edilma Parra Moscoso, embajadora en Turquía; Juan Manuel Corzo Román, embajador en Paraguay, y William Sidney Bush Howard, embajador en Trinidad y Tobago.
La Administración de De la Espriella, quien fue posesionado en Cali, hace una semana, señaló a través de un comunicado que la mayoría de los embajadores del país presentaron su renuncia protocolaria y pusieron su cargo a disposición antes de finalizar el mandato de Gustavo Petro.
“No obstante, cinco embajadores no presentaron su renuncia protocolaria. En consecuencia, el presidente Abelardo de la Espriella, en ejercicio de sus facultades constitucionales y legales, dispuso declarar insubsistentes los siguientes nombramientos”, detalló.
Gobierno anterior sí pidió las renuncias
La excanciller Rosa Yolanda Villavicencio emitió una instrucción el 22 julio, dos semanas antes de la posesión de De la Espriella el 7 de agosto, en cumplimiento del artículo 91 del Decreto Ley 274, que establece que “los jefes titulares de las misiones diplomáticas deberán presentar su renuncia a sus cargos” al concluir el periodo del Gobierno en el que fueron designados.
La disposición, de carácter obligatorio, no fue cumplida por los cinco diplomáticos mencionados, por lo que el nuevo Gobierno los destituyó mediante decreto, que aún se encuentra en trámite. Le podría interesar: José Manuel Restrepo desmiente decreto para retirar a funcionarios pensionados
Según el comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores, a cargo del canciller Omar Bula Escobar, coordinará “la transición en cada misión y garantizará la continuidad de la representación diplomática de Colombia”.
“Estos cambios hacen parte del ejercicio regular de las facultades presidenciales y responden al propósito de asegurar que la política exterior sea ejecutada con unidad, coherencia institucional y plena defensa de los intereses nacionales”, informó la Presidencia.

