El número de muertos por el terremoto de magnitud 7,7 que golpeó el este de Indonesia aumentó a 53 después de que los equipos de rescate recuperaran seis cuerpos más este domingo, según informaron las autoridades. La emergencia también dejó 135 personas heridas y obligó a miles de habitantes a abandonar sus viviendas.
El Servicio Geológico de Estados Unidos indicó que el sismo ocurrió a las 4:58 de la mañana, hora local (15 de agosto), en la región de Flores, dentro de la provincia de Nusa Tenggara Oriental. El movimiento tuvo una profundidad de 10 kilómetros y provocó momentos de pánico entre la población.
Tras el terremoto se emitieron alertas de tsunami que llevaron a residentes a huir de sus hogares. Las advertencias fueron retiradas posteriormente, mientras las autoridades concentraban sus esfuerzos en atender los daños causados por el movimiento telúrico y los deslizamientos de tierra.
Las labores de búsqueda continuaron este domingo en seis distritos de Flores, una isla predominantemente católica situada en Indonesia, un país de mayoría musulmana. Los rescatistas removieron escombros y buscaron posibles víctimas que podrían haber quedado sepultadas bajo tierra y estructuras afectadas.
Los mayores esfuerzos se concentraron en Manggarai, Manggarai Oriental y Nagekeo, tres distritos que permanecieron inaccesibles después del sismo y que figuran entre las zonas más afectadas. Los deslizamientos de tierra complicaron durante horas el acceso a distintas comunidades.
Fathur Rahman, jefe de la Oficina de Búsqueda y Rescate en Maumere, capital de la regencia de Sikka, señaló que parte de los obstáculos ya fueron retirados. “Hemos despejado la mayoría de los deslizamientos de tierra y reabierto las carreteras que conectaban con aldeas previamente aisladas”, afirmó.
Sin embargo, las operaciones siguen enfrentando dificultades debido a los problemas en las comunicaciones y a los cortes de electricidad. Rahman explicó que estas interrupciones continúan afectando las tareas de búsqueda y rescate en las áreas golpeadas por el terremoto.
¿Qué daños dejó el terremoto de 7,7 en Indonesia?
La Agencia Nacional de Gestión de Desastres registró 995 réplicas desde el terremoto, aunque únicamente 46 fueron percibidas por los habitantes, de acuerdo con Abdul Muhari, jefe de prevención de desastres del organismo.
Los daños materiales también son extensos. Más de 900 viviendas quedaron destruidas y otras 450 sufrieron daños en la provincia de Nusa Tenggara Oriental, mientras unas 5.000 personas tuvieron que trasladarse a refugios temporales. Solo en la región de Flores se contabilizaron al menos 241 viviendas afectadas.
En Labuan Bajo, localidad conocida como puerta de entrada al Parque Nacional de Komodo, numerosos residentes optaron por pasar la noche fuera de sus casas ante el temor de nuevas réplicas. Anastasia Imad, una agricultora que se refugió en una tienda de campaña junto a su vivienda dañada, describió la intensidad del movimiento: “El temblor fue aterrador, tan intenso que mi casa casi se derrumba”.
Los deslizamientos también interrumpieron sectores de la carretera Trans-Flores, una vía de unos 700 kilómetros que conecta distintas comunidades de la isla montañosa. La interrupción de estas rutas dificultó el acceso de los equipos de emergencia a las localidades que quedaron aisladas.
Mientras avanzaban las labores de rescate, los equipos humanitarios distribuyeron arroz, alimentos preparados, agua potable, mantas y medicamentos entre los damnificados. También se habilitaron refugios de emergencia, mientras las autoridades mantenían como prioridades la recuperación de la electricidad y las comunicaciones y el envío de asistencia a las aldeas remotas afectadas por los deslizamientos.

