El secuestro de una bebé de apenas semanas de nacida terminó con un reencuentro entre madre e hija tras siete días de angustia. Ayla, quien había sido raptada el pasado 6 de agosto en Campo Grande, Brasil, fue localizada en Paraguay, en medio de una investigación que reveló una supuesta falsa oferta de trabajo y un plan para ocultar el secuestro.
Según la Policía, la madre de la menor, Raquele, de 17 años, habría sido engañada por una mujer que se identificó como “Carol” y que la contactó a través de un grupo de WhatsApp dedicado a donaciones de ropa y pañales.
“Pensé que podría comprar cosas para el bebé y también ayudar a mi abuela”, dijo Raquele.
Una falsa oferta de trabajo terminó en el secuestro de Ayla
El 6 de agosto, la adolescente acudió a la dirección que le habían proporcionado para supuestamente trabajar como niñera. La acompañaba su hermana, de 12 años.
De acuerdo con su testimonio, ambas recibieron agua y posteriormente la mujer llevó a Raquele hacia otra zona del inmueble. Allí habría encontrado a un hombre que intentó hacerla perder el conocimiento. La joven fingió desmayarse, pero permaneció atada.
La investigación señala que la sospechosa no residía en ese lugar y que había alquilado la propiedad para ejecutar el secuestro.
Raquele también relató que los responsables intentaron atribuir lo ocurrido a una supuesta deuda del padre de Ayla y amenazaron a su familia: “Me dijeron que si llamaba a la Policía, matarían a alguien de mi familia”, declaró.
Las contradicciones de la sospechosa despertaron las alertas
Mientras Raquele y su hermana permanecían retenidas, una tía de la joven intentó contactar a la mujer que había ofrecido el empleo. Primero, esta aseguró que las adolescentes se habían marchado en un servicio de transporte y luego afirmó que Raquele había ido a la casa del padre de la bebé.
Las dos hermanas fueron abandonadas con los ojos vendados en un terreno cercano y lograron regresar con su familia. La tía volvió a contactar a la sospechosa y le exigió: “¡Entrégalo, por el amor de Dios!”.
Los investigadores determinaron que “Carol” era una identidad falsa y señalaron como sospechosa a Suzilaine da Graça Costa.
La hija de la sospechosa dio una pista clave
Según la investigación, la propia hija de Suzilaine ayudó a orientar las pesquisas. Al regresar del trabajo, encontró a su madre con una bebé. La mujer le habría dicho que era hija de una amiga a la que estaba ayudando.
Tras conocer el caso de Ayla, la joven comenzó a sospechar que se trataba de la menor desaparecida y cuestionó a su madre.
La Policía sostiene que Suzilaine cambió la ropa de la bebé, sustituyó el portabebés y contrató un transporte para abandonar Campo Grande rumbo a la frontera con Paraguay.
Ayla fue encontrada en Paraguay
El rastreo permitió establecer que la sospechosa se dirigía hacia Pedro Juan Caballero, ciudad paraguaya fronteriza con Ponta Porã, en Mato Grosso do Sul. Las autoridades brasileñas alertaron a la Policía de Paraguay.
De acuerdo con la investigación, Suzilaine ingresó al país por un sector sin puesto fronterizo y llegó a una vivienda que ella y su pareja habían alquilado meses antes.
Tras obtener una orden de registro, 15 agentes paraguayos participaron en el operativo que permitió rescatar a Ayla. En el procedimiento también fue detenido Alex Melo de Abreu, pareja de Suzilaine.
La principal hipótesis policial apunta a que el secuestro no tenía como finalidad pedir dinero. Los investigadores creen que Suzilaine habría planeado presentar a Ayla como su propia hija después de simular un embarazo, con el propósito de mantener su relación de pareja.
Después de siete días de búsqueda, Raquele finalmente volvió a tener a su bebé en brazos.
“Estoy tan feliz porque recuperé a mi bebé”, expresó la joven madre.

