Las inundaciones que golpearon la zona montañosa de la frontera entre Nepal y China dejaron al menos 392 muertos y más de 1.400 personas desaparecidas, según los balances entregados por las autoridades de ambos países. El desastre ocurrió el miércoles después del colapso de un glaciar y desencadenó una enorme corriente de agua y lodo que arrasó comunidades, carreteras y puentes.
En Nepal, la policía informó de 389 fallecidos, más de 460 heridos y 910 personas cuyo paradero aún se desconoce. En el Tíbet, región autónoma de China, las autoridades reportaron tres muertos y 558 desaparecidos.
La emergencia afecta además a cientos de personas desplazadas en distintos puntos del Himalaya. Entre quienes siguen desaparecidos hay 517 extranjeros, de acuerdo con la junta de turismo de Nepal.
El organismo señaló que 178 de esas personas son de India y más de 60 proceden de Estados Unidos. También figuran ciudadanos de otros 30 países, entre ellos Ucrania, Reino Unido, Sudáfrica y Japón.
Muchos de los desaparecidos podrían haber estado realizando una peregrinación hacia el monte Kailash, en el Tíbet, considerado un sitio sagrado para hindúes, budistas y seguidores de otras tradiciones.
Un grupo de 77 peregrinos quedó atrapado por las inundaciones en una oficina de inmigración situada en la frontera, según informó en X el líder espiritual indio Sadhguru Jaggi Vasudev.
Las imágenes difundidas después de la tragedia muestran la magnitud de la destrucción. En Nuwakot, uno de los distritos nepaleses más afectados, el lodo llegó a cubrir lo que parecían ser los segundos pisos de algunos edificios, mientras calles y zonas cercanas a los ríos quedaron sepultadas.
Vehículos quedaron enterrados entre los sedimentos y restos de construcciones permanecieron atrapados en árboles y cables. Algunos supervivientes fueron vistos cubiertos de lodo después de escapar del torrente.

¿Cómo avanzan los rescates tras el desastre en el Himalaya?
El Gobierno de Nepal desplegó más de 30.000 integrantes de las fuerzas de seguridad para participar en las operaciones de búsqueda y rescate. Lila Pieters Yahia, coordinadora residente de la ONU en el país, afirmó que los equipos “están trabajando día y noche”.
El ejército nepalí informó que sus helicópteros ya habían evacuado a más de 100 personas. También fueron rescatados trabajadores y otras personas que habían quedado atrapadas en instalaciones relacionadas con el proyecto hidroeléctrico Trishuli.
La destrucción de la infraestructura ha complicado el ingreso de los equipos de emergencia. Según Pieters Yahia, más de 35 puentes fueron destruidos y unos 40 kilómetros de carreteras sufrieron daños. Además, decenas de heridos fueron trasladados a Katmandú para recibir atención médica.
Los equipos también localizaron cuerpos en el distrito de Chitwan, situado a cientos de kilómetros río abajo de las áreas que sufrieron los mayores daños. La extensión de la devastación obligó a ampliar las labores de búsqueda más allá de los puntos inicialmente afectados.
En el lado chino, el primer ministro Li Qiang llegó el jueves a Gyirong para supervisar las operaciones, acompañado por unos 500 militares y paramilitares. Helicópteros militares recorrieron la zona para localizar supervivientes, evaluar los daños y determinar posibles corredores para rescates y evacuaciones.
Las autoridades chinas mantienen además una alerta por un lago que apareció en la confluencia de los ríos Tsogyal y Purupqiangzangbu. El Ministerio de Recursos Hídricos indicó que la masa de agua contenía unos 2 millones de metros cúbicos el jueves por la mañana y que podría recibir otros 3 millones durante los tres días siguientes.
El ministerio advirtió de un alto riesgo de que la barrera que contiene el lago ceda y genere nuevas inundaciones. Imágenes aéreas difundidas por medios estatales mostraron la expansión del lago, mientras fotografías comparativas evidenciaron la desaparición bajo el lodo de una carretera de dos carriles junto a un río en la prefectura de Shigatse.
La ONU anunció recursos para responder a la emergencia. Tom Fletcher, jefe de asuntos humanitarios de la organización, informó que ordenó liberar 2 millones de dólares de su fondo central para cubrir necesidades de atención médica, alojamiento y agua. Pieters Yahia añadió que el Gobierno nepalí creó un fondo de ayuda y que el Banco Mundial, India, China y Estados Unidos comprometieron conjuntamente 229 millones de dólares, mientras Suiza aportó un millón de dólares a la ONU. Antonio Guterres expresó el compromiso de Naciones Unidas de respaldar las labores nacionales de asistencia y emergencia.

