Paraguay quedó, legalmente, sin presidente durante 40 minutos entre la entrega de poder que hizo en el Congreso el liberal Federico Franco y la juramentación del nuevo gobernante, Horacio Cartes, del Partido Colorado.
"Asumí como correspondía la presidencia (el 22 de junio de 2012). No busqué esa situación, pero tampoco rehuí el deber que me imponía la Carta Magna", dijo Franco en su discurso de despedida. Franco había reemplazado al ex obispo católico Fernando Lugo, destituido en juicio político en el Senado.
"Dejo el gobierno con tranquilidad de conciencia. Me retiro al seno de mi hogar sin rencores hacia aquellos que me propinaron agravios. Solo el tiempo se encargará de develar la verdad", expresó.
Unos cuarenta minutos después, Cartes se dispuso a prestar juramento.
GUERRA A LA POBREZA
Horacio Cartes proclamó este jueves la "guerra contra la pobreza" al asumir como nuevo presidente de Paraguay, en un país donde el 39% de sus siete millones de habitantes vive en esas condiciones.
"Nuestra obsesión será ganar cada una de las batallas que declaramos hoy a la pobreza en el Paraguay", dijo el jefe de Estado, de 57 años, un rico empresario que fue elegido el 21 de abril por el partido Colorado.
Cartes afirmó que la pobreza ha forzado la emigración masiva, "dejando a tantas familias desintegradas".
"Dentro de cinco años, si no hemos reducido sustancialmente la pobreza, serán estériles todas las obras que hagamos", proclamó el nuevo presidente paraguayo.
"Si no cumplo las expectativas han lío, como decía el papa", dijo Cartes al dirigirse a los jóvenes, parafraseando unas palabras que pronunció el pontífice durante la Jornada Mundial de la Juventud en Rio de Janeiro el mes pasado.
"No les puedo pedir paciencia, sino sana rebeldía", precisó.
"No entré a la política para enriquecer mi patrimonio. Estoy para servir a mi pueblo. Estoy aquí para servir a mi pueblo, para mejorar el futuro de las nuevas generaciones, que cada uno tenga las mismas oportunidades de trabajo y seguridad", agregó el nuevo mandatario.
