Una tensa calma envolvía el lunes a la capital de Venezuela después de que tanto el presidente Nicolás Maduro como la oposición proclamaran su victoria en las elecciones presidenciales, lo que anticipa un enfrentamiento político.

Los 5 desiertos de sal más bellos del mundo: 3 están en América Latina
Paola León SalasEl normalmente bullicioso oeste de Caracas amaneció como si fuera un día feriado, con varios comercios cerrados, paradas de autobuses vacías y casi sin tráfico. Unas horas antes, una mezcla de ira, lágrimas y cacerolazos se dieron tras los resultados ofrecidos por el CNE.
Tras el primer boletín oficial, presentado por el Consejo Nacional Electoral (CNE), que anunciaba la victoria de Nicolás Maduro, lo cual lo oficializaba para un tercer mandato consecutivo, en unos comicios en los que obtuvo el 51,20 % de los votos (5.150.092 apoyos), las esperanzas y ganas de cambio empezaron apagarse en muchos corazones venezolanos, solo el chavismo ha celebrado “victoria” de Maduro.
Mientras, simpatizantes del oficialismo se congregaron frente al palacio presidencial de Miraflores donde había un ambiente festivo.
Millones de venezolanos emitieron el domingo su voto de “esperanza” en una de las jornadas electorales más decisivas de los últimos años en ese país, en el aire y en las urnas parecía que finalmente el cambio iba a llegar, pero el anunció del CNE pasado la medianoche, rompió la ilusión en el corazón de los millones que esperaban el cambio en el país. Lea aquí: Atención: con el 51,20% de los votos, CNE da por “ganador” a Nicolás Maduro

Tras el resultado de las elecciones presidenciales, muchas personas se encontraron sumidas en una profunda tristeza. Hoy en Venezuela, primaba la tristeza, las esperanzas de cambio se desvanecieron con el anuncio de la victoria de Maduro. Las calles, que antes estaban llenas de entusiasmo y expectativa, ahora reflejaban el desánimo de aquellos que habían puesto sus ilusiones en un futuro diferente. Las conversaciones se tornaron tristes, familias seguirán extrañando a los que estaban fuera, los rostros mostraban la decepción y el desconsuelo de quienes veían sus sueños postergados una vez más.
Venezuela celebró este domingo unas elecciones presidenciales en las que figuraban como favoritos el actual presidente venezolano, Nicolás Maduro, que logró su tercer sexenio en la Presidencia, y el candidato de la oposición mayoritaria de la coalición Plataforma Unitaria Democrática (PUD), Edmundo González Urrutia, que para muchos fue el verdadero ganador.
En el exterior, solo unos 69.211 venezolanos estaban habilitados para votar -ante las innumerables trabas gubernamentales-, una mínima parte de los casi cinco millones de ciudadanos venezolanos, de los casi ocho millones que emigraron, según datos de la Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de la ONU, una cifra que el Gobierno reduce a dos millones.

En Colombia, el país que más migrantes venezolanos tiene, con casi 2,8 millones, según la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), solo 7.012 estaban acreditados para votar porque, según denunciaron diversas organizaciones, encontraron muchas dificultades para registrarse. Lea aquí: ¿Cuántos años tarda el mandato de un presidente en Venezuela?
Con camisetas blancas o con la vinotinto de la selección de fútbol se miles de venezolanos se concentraron en Bogotá y en otras ciudades colombianas portando pancartas con el lema “Venezuela libre. Fe hasta el final”, “Mi Venezuela, te decreto en paz y prosperidad y libre del fascismo y el comunismo”, a la espera de que el resultado de los comicios termine con veinticinco años de hegemonía del chavismo.
No reconocen el resultado
Estados Unidos, Argentina, Chile, Perú, Guatemala y Costa Rica desconocieron este lunes la reelección de Nicolás Maduro para un nuevo mandato presidencial proclamada la noche del domingo por el Consejo Nacional Elctoral (CNE), con un 51,2 % de votos para el actual gobernante frente al 44,2 % del aspirante opositor Edmundo González Urrutia.
Los gobiernos de estos países cuestionaron la transparencia y legitimidad del proceso electoral, calificándolo como fraudulento y señalando que no refleja la voluntad del pueblo venezolano.
