“No me digan doctor, ni licenciado, soy un profesor, un maestro”
Hace dos meses presencié una de sus últimas entrevistas a la radio con motivo de la Asamblea de afiliados de la Asociación de Maestros Jubilados de Bolívar, AMAJUBOL. El periodista resaltaba la sapiencia del profesor Maturana con el referido “doctor”, pero en tono de cascarrabias, lo increpó: “moriré luchando para que entiendan que no soy doctor, toda la vida he sido profesor, maestro, mi más grande patrimonio”.
El doctorado es el más alto título que confiere una universidad, pero también es una persona que enseña una ciencia o un arte, y en pedagogía era de los mejores. Desde su natal Lloró, en el río Andagueda, afluente del Atrato, donde su padre tenía un terreno explotado por “La Chocó Pacifico”, salió a Villa Claret a estudiar primaria, luego a Quibdó a la Normal Varones, donde se formó como profesor.
Gustaba contar sobre sus primeros años de vida, datos recopilados en el periódico de Amajubol. Comentaba cómo fue perseguido por ser de tradición liberal, por ello no se quedó en su Chocó, al cual prestó servicios durante cuatro años. Salió a Cartagena en 1953 junto con su amigo Pantaleón González, encontró algunos condiscípulos en la Secretaría de Educación que lo enviaron a Mahates, después fue trasladado a la Escuela Hogar Reformatorio de Ternera, en Cartagena, donde fue destituido por ayudar en la resistencia contra el dictador Gustavo Rojas P.
Ingresó transitoriamente a la educación privada en el Liceo de la Costa, regresó a la pública en dos instituciones preciadas: el Liceo Bolívar y Colegio Departamental de Señoritas, alcanzando la jubilación con Categoría Cuarta Especial. Siempre pensó que los educadores que “pasaran a la mejor vida” tuvieran donde compartir experiencias. Esa fue la asociación de pensionados que por años regentó, hasta el fatídico 20 de diciembre pasado.
El “profe” fue enemigo de la politiquería y el clientelismo, “sus padrinos plagaron al magisterio de muchos incapaces” porque los concursos de meritocracia eran “una soberana mentira”, tenían los vicios enraizados en el Frente Nacional y los puestos paritarios: “eso ha sido igual, ayer, hoy y siempre, la educación no está mirada como la solución a los grandes problemas del país sino de puestos para los que le crean los problemas al país”, expresaba.
Dijo no respaldar al ex presidente Uribe, a quien categorizó de neoliberal que entregó su corazón grande a empresarios y ricos, y su mano dura para golpear a los trabajadores. Por eso animó a la Confederación de Pensionados de Colombia, de la cual fue dirigente, a la defensa de los derechos no solo de los pensionados, sino de la población, y denunciaba cómo el movimiento social era infiltrado por dirigentes gobiernistas para neutralizarlo.
El profesor Maturana fue enemigo acérrimo de todos aquellos maestros que se jubilaban y optaban por una carrera, como el derecho, y luego la utilizaban para engañar a los profesores o defraudar al Gobierno y alertó a Amajubol contra esos “vampiros”, mientras reafirmaba entre sus afiliados los valores del compañerismo, lealtad, sinceridad, fidelidad, honestidad y honradez.
¡Adiós profesor, maestro Manuel María Maturana Martínez, pero Usted también fue un gran Doctor!
*Ejecutivo CUT Bolívar - Presidente Sudeb
lualmen45@hotmail.com
