En la historia de nuestra Cartagena los Gobernadores han tenido los más variados perfiles. Algunos han sido objeto de reconocimiento por notables meritos y desempeño. Pero sin temor a equivocarnos el gobernador con mayor prestigio en más de tres siglos ha sido Pedro Zapata de Mendoza. Este, que no parece tener nexos familiares con los geniales Zapata Olivella, se consagró por una obra colosal: el Canal del Dique.Con recursos del Estado y de los conventos religiosos construyó en el siglo diecisiete un canal para unir el río Magdalena con Cartagena. Cualquier elogio que se haga sobre esta obra trascendental es poco. El Dique estructuró la región, le proporcionó ventajas y le abrió muchas perspectivas a su progreso. No alcanzamos a imaginar este sector del país sin ese pivote de desarrollo.
Siempre se ha intentado mejorar la magna obra de ese Gobernador cuya personalidad se ignora injustamente, cuando sí recordamos a otros que no se le pueden comparar en dimensión y trascendencia. Buhoneros, aventureros y técnicos de todos los países han metido su mano o diseñado modificaciones a esa vía fluvial. En el último siglo la Standard Dredging fue la primera, después japoneses, franceses y sabios de todas las latitudes han intentado mejorarla, pero nada…; Ahora la naturaleza lo hizo, y de qué manera. Ha arrollado pueblos y esperanzas. Acabó obras que no resistieron la fuerza y el volumen trágico de los ríos.
El cauce sedimentado había venido siendo sobreestudiado, como pretexto para no ampliar la vía. El Dique estaba calibrado para llevar caudales, pero no esos de gran magnitud. Se superaron todos los niveles y antecedentes históricos. El diluvio y el Katrina que destrozó Nueva Orleans, han sido términos obligatorios de referencia.
Los burócratas aplazaron una obra imperativa y urgente. Ahora dirán que la ampliación es necesario rediseñarla. El endeble Canal del Dique seguirá expuesto a la creciente de los ríos, y quienes padecen en sus orillas recibirán con el desdén centralista otras dentelladas del invierno.
Pero la tragedia y la comedia van juntas. En T.V. nos fastidiaron funcionarios, politicastros y charlatanes. Los periodistas destacaron la noticia y sus repercusiones. A toda hora había declaraciones de ministros, gobernadores, y alcaldes. Después de escenas desgarradoras, el blá blá de algún tecnócrata y muchas propuestas imposibles.
La tragedia es costeña. La responsabilidad solo le cabe a los líderes regionales. Planeación, y el alto gobierno que aplazó soluciones, no se mencionan.
Se anuncian grandes inversiones por un Fondo para mitigar daños y ayudar a lesionados. Cifras siderales se mencionan, para seguidamente señalar los peligros de que esos cuantiosos recursos sean manejados por costeños. Además de la ira de los elementos, tenemos que soportar el insulto centralista.
Que no se preocupen esos próceres santafereños. Los “megarecursos” prometidos no se los robarán en la Costa, entre otras cosas, porque nunca los enviarán. Únicamente recibiremos las consabidas mochilas con arroz, aceite y café. Las inversiones que redimirían la inundación no pasaran de ser otro sueño.
Los contracréditos y los empréstitos seguirán su trámite pero la $…;
*Abogado, Ex Gobernador de Bolívar y Ex parlamentario.
augustobeltran@yahoo.com
