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Columna

¿Cartagena: Ciudad Región?

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Hace unos días, el Dr. Carlos Gustavo Méndez me dio una alegría y una sacudida. La alegría: su llegada a la Academia Colombiana de la Lengua y la sacudida, su columna sobre el Dique y Cartagena, de hace quince días. En virtud de mi indigencia verbal opto por la sacudida. Cuando los médicos, por naturaleza sistémicos, hacen circular la salud de sus ideas conjugando historia, memoria e identidad, estas desencadenan proyectos.
Hoy hablamos de ecosistemas naturales y sociales. Van de la mano y tienen que avanzar juntos. Cartagena, el Dique, Montes de María, Mompox y el Caribe, somos un ecosistema tan natural como social. Me pregunto: ¿Las soluciones de la bahía de Cartagena tendrán que ver con toda el agua dulce y salada del Caribe colombiano? Si la respuesta es afirmativa, entonces ¿qué elementos debemos conjugar sin equivocarnos? Propongo cuatro:
Lo primero es preferir la utilización renovable de nuestros recursos naturales. Cartagena es viable si el Dique es viable. Lo segundo es poner por encima del valor de cambio el valor de uso. Cartagena tiene que contribuir a que Montes de María pueda convertirse en una fuerza importante de producción y de aceleración de procesos de fortalecimiento regional. Para ello hay que prestar un servicio integral de formación, organización y fortalecimiento regional. Lo tercero será promover la participación democrática en todos los sectores de la vida colectiva del Caribe. Cartagena tiene que mirar más hacia Mompox y Magangué y todo lo que está más abajo. No somos incluyentes con el territorio y sus territorialidades. La Mariamulata voló…; pero hay que seguir levantado vuelos más altos y más programados. En Cartagena ya se puede volar, pero los vuelos que vengan tendrán que  ser mucho más estratégicos. Preocupa que el cartagenero medio no sepa nada sobre Montes de María ni del sur de Bolívar. No son parte de su  área de confort. Y cuarto, optar por la interculturalidad como forma de vida centrada en la dignidad de las personas y como principal indicador de que hemos puesto en orden nuestras esperanzas. Estos serán los fundamentos sanos de un enclave económico real y los buenos cimientos para la nueva institucionalidad y el nuevo liderazgo político. Dicho de otra forma, no estamos ante una época de cambios, sino ante un cambio de época. Hacer más de lo mismo, ante el nuevo paradigma, es improvisar para fracasar.
El modelo de desarrollo en que pensamos para la ciudad región, no sólo ha de suscitar un crecimiento económico, sino también una distribución más equitativa de sus beneficios, regenerando la relación ambiental con todos los ecosistemas, fomentando la autonomía de nuestros pobladores, ampliando sus oportunidades y opciones y previendo su participación en las decisiones que afectan sus vidas. Creemos, igualmente, que ha de ser un desarrollo que promueva los valores morales del respeto a la verdad, la honradez, el sentido del deber y la justicia.
Post scriptum: Dr. Carlos Gustavo le comparto un aviso escrito en la entrada del cementerio de El Carmen un dos de noviembre, día de todos los difuntos. Fue hecho con buena voluntad, inocencia y respeto: “Por favor pongan la limosna en el sobre, junto con los difuntos que desean que recordemos”.

*Director del Programa de Desarrollo y Paz del Canal del Dique.

ramaca41@hotmail.com

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