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Columna

La “pirámide” de Morroa

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La estafa parece que asciende a más de 20.000 millones de pesos. El método de la “Pirámide” se basa en la promesa del pago de intereses elevadísimos a unos incautos que les entregan el dinero a los estafadores, quienes pagan los réditos con la plata invertida por los mismos “marranos”  o con el dinero de nuevos ingenuos. El método funciona mientras haya nuevos clientes, pero cuando las víctimas cesan, y por ende el billete, la “pirámide” se quiebra y los “avivatos” se fugan. Hace cuatro años una empresa estafó a miles de personas en el sur de Colombia, a quienes les robaron más de 3 billones de pesos. Este tipo de escándalos financieros  se repite en Colombia cada 3 ó 4 años, ya que siempre los pillos encuentran inocentes que creen que existe un negocio que pueda pagarles intereses mensuales del 20%, lo cual demuestra que nada alimenta más que una ilusión.
El método de las “pirámides” como estafa, según la historia oficial, fue ideado en España en 1870, por Baldomera Larra, quien timó a miles de personas prometiéndoles intereses mensuales del 30%. No obstante, un colombiano, Judas Tadeo Landínez, la antecedió en 1842, cuando creó un establecimiento llamado “Compañía de Giro y Descuento” en 1841, cuyo capital provenía de unos negocios raros hechos en el marco de la “Guerra de los supremos” (1839-1842). La empresa captaba dinero prometiendo intereses del 2% mensual (exorbitantes en esa época), lo cual hizo que toda Bogotá se volcara a colocar dinero para ganarse los fabulosos rendimientos financieros. Entre los damnificados hubo muchos personajes de campanillas, gente de clase media y hasta comunidades religiosas que fueron atraídas por el señuelo de los réditos descomunales.
A Landínez se le abrieron aún más las agallas y se le dio la ventolera de adquirir la concesión de la explotación de las salinas de Zipaquirá, un negocio enredado que sería tedioso describir aquí, en donde tuvo que aportar grandes sumas de dinero y quedó ilíquido. Las consecuencias fueron que los pagos de intereses que enantes hacía religiosamente se fueron espaciando, esto generó desconfianza en los potenciales inversionistas y la pirámide, al no tener nuevos incautos que depositaran más dinero, se paralizó con las resultas de que Landínez se declaró en cesación de pagos.
El pánico y el crujir de dientes fueron terribles. Sólo en Bogotá hubo más de 200 familias damnificadas. Se calcula que la estafa alcanzó los 2 millones de pesos (una suma enorme en esa época). Posteriormente al caso de Larra, sucedió el episodio de Carlos Ponzi, quien creó una “Pirámide” en Estados Unidos en 1920 que tuvo enorme resonancia (por eso, esta estafa se llama Esquema Ponzi, aunque debía llamarse método Landínez) y el último caso de repercusión mundial fue el de Bernard Madoff, cuya estafa a personajes de la alta sociedad neoyorquina ascendió a 20.000 millones de dólares. Lo curioso es que 170 años después, con el conocido método de las “pirámides” de Landínez, siguen estafando incautos, como en Morroa.

*Directivo universitario. Miembro de la Academia de la Historia de Cartagena.

menrodster@gmail.com

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