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Columna

TLC y reformas educativas

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En el marco de la pasada Cumbre de las Américas celebrada en Cartagena se anunció que desde el próximo 15 de mayo entra en vigencia el tan esperado Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y Estados Unidos, luego de años de incertidumbre y presiones políticas en el Congreso norteamericano.
A partir del mismo, el gobierno colombiano puso en marcha un primer paquete de licitaciones que, según el presidente Santos, mejorarán la infraestructura del país. Se abrieron 18 licitaciones por 3,6 billones de pesos, que permitirán completar 21 corredores de competitividad iniciados hace tres años.
A juicio de muchos empresarios aún son muchos los temas pendientes para garantizar la competitividad de nuestra economía, ante los riesgos de competir con la mayor potencia económica del mundo. Las principales peticiones industriales son: subsidios temporales, limitar la importación de determinados productos, financiación con créditos blandos de los macroproyectos industriales privados, limitar a proveedores extranjeros subsidiados para participar en las licitaciones públicas nacionales, entre otros aspectos.
En este momento existe claridad que si bien el país requiere adecuar su infraestructura para mejorar su competitividad, siempre quedarán aspectos pendientes por mejorar y no podemos esperar hacer todas las obras de infraestructura para afrontar los compromisos del TLC. Lo importante es reconocer cuáles son nuestras limitaciones y trabajar en sus soluciones.
A su vez, la competitividad depende de muchos otros aspectos más relacionados con el cambio de mentalidad en el empresario colombiano, en la clase dirigente y en todo el personal vinculado a los procesos productivos. Los nuevos retos demandan mayor innovación y creatividad, para lo cual se requieren reformas en el sistema educativo, en los procesos curriculares, en la oferta de programas y en el número y calidad de los docentes, hechos claves en el proceso de innovación.
En educación superior, es urgente acelerar la reforma del sistema, priorizando la calidad y pertinencia de los currículos, promoviendo la armonización del sistema, la internacionalización del currículo, la financiación de la educación pública, la flexibilización curricular, la investigación e innovación, la homologación de estudios y títulos en el exterior, la obligatoriedad en una segunda lengua, la carrera docente en las universidades privadas y la ampliación de la oferta de programas de corta duración con modalidades virtuales y semipresenciales, entre otros aspectos.
El TLC nos enfrenta con la necesidad de internacionalizar la educación superior, definida por el Ministerio de Educación Nacional como un proceso que fomenta los lazos de cooperación e integración de las instituciones de educación superior con sus pares en otros lugares del mundo, para alcanzar mayor presencia y visibilidad internacional. Según el MEN este proceso confiere una dimensión internacional e intercultural a los procesos de enseñanza e investigación, facilita la formulación de programas de doble titulación, el desarrollo de proyectos conjuntos de investigación y la conformación de redes internacionales.

*Docente UTB

warellan@unitecnologica.edu.co

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