Nada hay más enigmático que el cerebro, aún más si es el cerebro de un humano. A pesar de toda la ayuda tecnológica de última generación, nos falta mucho para entender completamente los mecanismos que sustentan su funcionamiento. En algunas áreas como la conciencia y en sí mismo prácticamente nada sabemos. Antonio Damasio, portugués, neurólogo, ha pasado media vida estudiando este tema: cómo pensamos, cómo se formó la conciencia, cuáles son las bases moleculares de la mente.
En su libro “y el cerebro creó al hombre”, esboza una hipótesis compleja, que abarca elementos de biología molecular y la evolución, entre otros. En resumen considera que la conciencia aparece como un fenómeno más de la evolución y que su aparición produjo un cambio sustancial en la humanidad, que permitió crear el arte y la cultura.
Lo que hace más difícil la comprensión de las funciones del cerebro es que su fondo molecular parece compartir el mismo espacio que la física cuántica y ya se sabe que esta parte de la física no ha podido ser entendida completamente.
El cerebro es el órgano más importante del cuerpo humano, alberga más de 10 billones de células interconectadas finamente, las cuales tienen como objetivo primordial mantener la vida: el cerebro, ante todo, es el guardián máximo de nuestra existencia. Su maravillosa evolución lo ha diseñado no solo para darnos la conciencia, sino para ayudarnos a sobrevivir. Controla estrictamente nuestra temperatura, rige los latidos cardiacos y la respiración.
Uno de los mecanismos más eficientes para mantenernos vivos es la respuesta rápida al stress, llamada reacción de fuga o lucha. A través de una conexión entre el hipotálamo, un diminuto órgano del cerebro, y las glándulas suprarrenales, se secreta adrenalina, la cual produce aumento de la pupila para ver mejor, aumento de la presión arterial, vasoconstricción para evitar el sangrado, aumento de la frecuencia cardiaca para llevar más sangre a los músculos, en resumen nos prepara para enfrentar las emergencias.
También es el guardián de la memoria. La memoria ocupó un papel fundamental cuando el hombre de las cavernas tuvo que luchar contra los animales, recordar sus falencias y debilidades, y favoreció el dominio de estos, además, grabar los olores le ayudó a discriminar qué alimentos comer en su nuevo hábitat para evitar envenenamientos y enfermedades.
Tal vez el salto cualitativo más importante que favoreció al humano en su carrera por dominar el mundo, fue la aparición de la corteza pre frontal. Esta región del cerebro es la que nos permite razonar y analizar problemas complejos, cualidades que ninguna especie tiene. La corteza también está involucrada en los temas cognitivos, por lo tanto fue de gran ayuda a nuestros antepasados para crear estrategias de lucha contra depredadores mucho más fuertes.
A pesar de todas estas propiedades, el cerebro es vulnerable. Aunque es una ínfima parte de nuestro cuerpo, consume el 20% de la energía que necesitamos diariamente. Depende de la glucosa que le provee minuto a minuto el volumen sanguíneo y es muy sensible al stress y a la pérdida de sueño. Varios estudios publicados en revistas científicas muy prestigiosas han demostrado que el stress constante y la pérdida de sueño puede disminuir nuestra memoria y las funciones cognitivas.
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