Columna

Palestina, Said y Barenboim

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DARÍO MORÓN DÍAZ
08 DIC 2012 - 12:00 AM

El 29 de noviembre la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoció a Palestina como “Estado Observador”.
Ese mismo organismo en 1947, en decisión no salomónica, aceptó a Israel con plenos derechos. El nuevo estatus de Palestina, en lugar de morigerar la beligerancia en la región, la exacerbó. El Primer ministro Benjamín Netanyahu ordenó la construcción de más asentamientos en el territorio ocupado aumentando así la zozobra. El conflicto rememora, después de sesenta años el panorama bíblico de David y Goliat, sin necesidad de señalar quién representa a quién.  En Israel y Palestina, más allá del aspecto de la confrontación, existen protagonistas contrarios a ese clima de pugnacidad permanente. Para más veras mencionaremos a dos promotores de la paz, la convivencia y del culto a la tolerancia predicado por Voltaire.
Edward W. Said, palestino, humanista, pensador de la historia, la política, la literatura, la música. Said escribió, con claridad filosófica y política en varias obras sobre el tema palestino-israelí encaminadas a un mismo fin: la necesaria paz entre los dos pueblos (1).   Daniel Barenboim nacido en Argentina pero cultivado desde niño en Israel, célebre pianista, compositor y director de orquesta; intérprete de Beethoven, Mozart, Brahms y Bach; poseedor a la vez de una sólida concepción filosófica fundamentada en Aristóteles, Spinoza y John Locke, de allí su carácter independiente que lo lleva a discrepar de la posición política de Israel en el Medio Oriente.
La identificación intelectual de ambos los llevó a la creación de una orquesta sinfónica, la “Divan Oriente-Occidente”, integrada por jóvenes judíos, palestinos y árabes como demostración fehaciente de que es posible la convivencia en la cultura, contraria a la concepción bárbara de las guerras. La Divan es una verdadera conjunción de tolerancia y fraternidad. Tanto Said como Barenboim fueron galardonados con el Premio Príncipe de Asturias en el año 2002 por sus esfuerzos por la Paz.
Daniel Barenboim pronunció esta oración  en el Parlamento israelí: “Los fundadores se comprometieron a conseguir la paz y las buenas relaciones con todos los estados y pueblos vecinos”. Y se preguntó: “Podemos, a pesar de nuestros logros, ignorar el intolerable abismo entre lo que prometió la Declaración de Independencia y lo que se ha conseguido entre la idea y la realidad de Israel? ¿Cómo puede conciliarse la Declaración de Independencia con la situación de ocupación y dominio sobre otro pueblo? ¿Tiene sentido la independencia de uno a expensas de los derechos fundamentales del otro?”
Edward W. Said murió el 23 de septiembre de 2003. Barenboim, ante ese infausto hecho, glosó: “Los palestinos han perdido uno de los defensores más elocuentes de sus aspiraciones. Los israelitas han perdido un adversario, sí, pero un adversario justo y humano. Yo he perdido a un amigo del alma”.
Barenboim sigue en pos de la paz en el Medio Oriente, fiel  al ideal de Edward W.Said y  al de  su conciencia.

(1) “Orientalismo”. “Humanismo y crítica democrática”.

*Exdirector de El Universal. Académico de Medicina e  Historia.

dmorond@gmail.com

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