Amigo cartagenero: Llegué a tu ciudad para pasar las vacaciones de fin de año. Una parte de nuestra familia viajó por tierra para tener carro aquí y la otra parte vino por avión. A los primeros nos sorprendió la falta de señalización en una ciudad considerada como principal destino turístico de Colombia y promocionada por su belleza por todo el mundo.
Llegar por tierra fue caótico. Nunca sabíamos hacia dónde nos dirigíamos y tuvimos que parar a preguntar varias veces. Apreciamos las obras de lo que ustedes llaman Transcaribe, aún sin terminar. Y si bien mejoró la avenida Pedro de Heredia, la ciudad sigue desordenada y sucia. Las vías están en mal estado y ni siquiera hay andenes para caminar en muchos de los barrios visitados. Somos turistas y encontramos una gran desigualdad entre la Cartagena turística y el resto. Ustedes tendrían que comprender que hay visitantes interesados en entrar en contacto con el mundo cartagenero y que no les interesa estar donde están los demás turistas.
Vinimos para conocer una cultura y eso pasa por recorrer la ciudad, hablar con sus gentes, oír su habla, saborear su cocina, apreciar sus músicas. Encontramos una ciudad muy costosa; los ahorros del año los estamos gastando en esta ciudad de precios muy altos y más de una vez sentimos que nos cobraron más de lo justo, por ser turistas.
Desde que llegó el resto de la familia por avión, sentimos este asunto de los taxis. Nunca se sabe cuál es la tarifa real y nos dan la sensación de que nos timan. Los precios en muchos restaurantes son excesivos y no siempre la calidad se corresponde con ellos. Salvo las playas atestadas de gente y el centro histórico no hay más recreación, la cultura y el entretenimiento, sobre todo al no ser la primera vez que venimos. Encontramos pocas cosas nuevas o renovadas para visitar. Poco nos interesan esos conciertos estridentes y las aglomeraciones. La imagen de la ciudad que se promociona es muy superior a la que vemos sus visitantes.
Amigo turista: Sé que el turismo es un importante sector de la economía local y que la ciudad tiene muchos atractivos. Cartagena ha tenido un continuo proceso ascendente en esta actividad, hay cada vez hay más hoteles, restaurantes y tiendas. En el fin de año, como ahora, los que vivimos aquí nos sentimos asfixiados. Y con pesar hemos visto durante años cómo se hace una ciudad más bonita y más segura para los visitantes; pero eso no es así en las zonas no turísticas.
Todo el año padecemos que se nos niegue la movilidad por ciertas calles que se privilegian para rutas de turistas o grandes eventos. Y ustedes llegan y no cumplen las normas de tráfico que cumplen en sus ciudades. Vivir en una ciudad turística es muy duro para sus gentes. Además de las incomodidades, sufrimos también por los altos precios de la ciudad. Aquí avenidas como la Santander se arreglan sólo si viene un presidente gringo. Y Obama no ha vuelto a pesar de que sus guardaespaldas se divirtieron tanto. Por todo esto me gustó, al caminar por Getsemaní, encontrar un grafiti que dice: Primero los ciudadanos, que los turistas vendrán después. Para que lo lean nuestros gobernantes.
*Desempleado
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