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Columna

Heidegger y los consejeros de Chávez

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¿Qué tiene que ver el filósofo alemán Martín Heidegger con el régimen del Presidente Chávez? La respuesta a esta pregunta se encuentra en un reciente libro del filósofo chileno Víctor Farías, titulado “Heidegger y su herencia. Los neonazis, el neofascismo y el fundamentalismo islámico.” En este libro, Farías retoma la crítica de la figura y pensamiento de Heidegger, considerado como el más importante filósofo del siglo XX, y cuya más conocida obra publicada en 1927, “Ser y Tiempo” ha sido calificada como el texto filosófico fundamental de la centuria pasada, tras el predominio del neokantismo en la filosofía alemana.
El chileno Farías, alumno de Heidegger, saltó a la fama con su polémico libro “Heidegger y el nazismo”, en el cual denuncia los nexos del ex rector de la Universidad de Friburgo con el nazismo. Además, Farías ha publicado ensayos igualmente controvertidos sobre el pensamiento biológico y etnológico del médico Salvador Allende y ha calificado de racistas sus opiniones sobre los gitanos y otros temas relacionados con la  criminología y las políticas de salud pública.
En su libro sobre la herencia de Heidegger se refiere a la influencia del pensamiento del filósofo alemán sobre el régimen de Chávez, a través de sus dos consejeros externos, el argentino, Norberto Ceresole, a quien Farías califica de “nazi-heideggeriano”. El otro consejero, principalmente influyente en una etapa posterior, es el neo-marxista alemán residente en México, Heinz Dieterich, a quien Farías califica de “nacional-bolchevique”.
Con un pasado revolucionario vinculado al ala radical del peronismo y a los montoneros, el sociólogo argentino Ceresole se vinculó en los años noventa del siglo pasado con Chávez y antes había asesorado al izquierdista General peruano Velasco Alvarado. Ceresole es autor de un libro titulado “Caudillo, Ejército, Pueblo. La Venezuela del Presidente Chávez”, donde, según Farías, “enumera los caracteres principales de lo que podría llamarse la filosofía política del neofascismo militarista de Chávez.” Algunos de estos caracteres como las milicias politizadas, la figura del Caudillo, especie de Führer, la democracia plebiscitaria, etc., provienen de la influencia de Ceresole, y las ideas de éste se remontan, según Farías, al pensamiento de Heidegger. Igualmente en estas fuentes se ha nutrido, según Farías, el anti-semitismo de Chávez y su cercanía con la política de Irán.
Ceresole fue sustituido por el alemán Dieterich, cuyo nuevo marxismo nutre la ideología del llamado “socialismo del siglo XXI”, que pregona la revolución “bolivariana”. Farías cuestiona el rigor científico del consejero izquierdista Dieterich, lo tilda de marxismo light, y denuncia una especie de contubernio ideológico entre el neofascismo y el marxismo.
Dieterich es autor del libro “El socialismo del siglo XXI”, promovido por una distribuidora de libros que también impulsa la edición y circulación de obras, entre otras, de Hitler, Mussolini, Rosenberg y Heidegger. Dieterich defiende el papel revolucionario de la identidad del caudillo con el pueblo.
Pero volvamos al gran filósofo Heidegger, a quien citan no sólo los neototalitarios argentinos y alemanes, sino hasta los dirigentes indigenistas del Perú. Si resucitara el filósofo autor de “Ser y Tiempo” seguramente se sorprendería de todo lo anterior, pues en su gran obra procuró responder a la primordial pregunta metafísica, la pregunta por el Ser. 

malonsop@prisa.cl

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