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La devoción al Sagrado Corazón de Jesús  ha sido encomendada a  la Compañía de Jesús. El encargado que lo recibiera fue San Claudio de la Colombiére (jesuita), de boca de Santa Margarita María de Alacoque (de la Visitación). La Santa le refiere que puesta en Oración frente al Santísimo Sacramento, un día de su octava, recibió pruebas “místicas de su amor”
Ella, para poderle devolver de algún modo “amor por amor”, escuchó que el Señor le decía: “No puedes darme nada más grande que hacer lo que yo te he pedido  tantas veces”. Y “descubriéndole su divino corazón, le repetía: ‘He aquí el corazón que tanto ha amado a los hombres, que nada se ha reservado, para demostrarles su amor. En correspondencia no recibo de la mayor parte más que ingratitudes, sacrilegios y frialdades que tienen conmigo en este Sacramento de amor. Te pido que el primer viernes después de la octava del Santísimo Sacramento se dedique una fiesta particular para honrar a mi corazón ofreciéndole una reparación pública, comulgando ese día para reparar los indignos tratos que ha recibido durante el tiempo que ha estado expuesto sobre los altares’ ”.
Continuó diciendo el Señor: “yo me sirvo de los sujetos más débiles para confundir a los fuertes.” Y añadió: “dirígete a mi siervo el P. Claudio La Colombiére y dile que haga cuanto pueda para establecer esta devoción”.
Los soldados se acercaron a Él para romperle las piernas para que no siguiera agonizando. Pero anotemos que cuando Jesús recibe la lanzada que le abre el corazón, ya había muerto. Así se cumplió la escritura: “No le destrozarán ningún hueso”. La lanzada la recibió también el cuerpo místico de Jesús, que es su Iglesia.
Cristo también resucitó tan pronto muere en la cruz. “Teilhard de Chardin ha colocado al corazón de Cristo en el corazón de la materia. Y en una visión mística que tuvo este gran científico se le presentó el ostensorio dilatado y extendido por todo el Universo.
En décadas anteriores el gobierno consagraba la nación al Corazón de Jesús, en el  templo del Voto Nacional. Hoy leemos este acto en clave social:
Nos cuestiona. ¿Cómo responder hoy a Jesucristo cuando Él nos muestra los 400.000 desplazados, los 600.000 asesinados en estos 60 años de guerra fratricida e infernal, los indígenas arrancados de sus cabildos, los niños mutilados por las minas quiebrapatas, los reclutados para la guerra infernal?
Gracias Señor, porque nos diste el corazón abierto del Salvador, mostrándonos que perdona sin exclusión y que cuando ayudamos al que tiene hambre, o al que está en la cárcel, o al que sufre…;lo hacemos con el mismo Jesús.

efraldana@yahoo.com

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