El canal de acceso a la bahía de Cartagena, en Bocachica, tiene una profundidad de 15 metros y un ancho de 112 metros entre boyas, que sólo permite el paso de embarcaciones tipo Panamax (75.000 a 80.000 TRB) con capacidad máxima de hasta 4.700 contenedores.
Panamá invirtió billones de dólares para duplicar la capacidad de su Canal, y se calcula que la bahía de Cartagena recibiría durante 2014 y 2015 más de 6.000 embarcaciones de hasta 12.000 contenedores, que hoy no podrían entrar al puerto por la estrechez y poca profundidad de Bocachica, amenazando la competitividad del puerto y de la ciudad.
Por eso causa regocijo que el Ministerio de Transporte, el INVIAS y varias de las sociedades portuarias con asiento en la bahía, suscribieran un acuerdo de intención para profundizar Bocachica a 20,5 metros y ampliarlo a 200 metros entre boyas, con énfasis en las zonas de Bocachica y Manzanillo, lo que permitirá el ingreso al puerto de los barcos New Panamax.
Las obras requieren unos 60 millones de dólares que serán aportados por el INVIAS y varias de las sociedades portuarias de la zona. Este proyecto, que vincula capital público y privado, puede convertirse en una asociación exitosa de Estado y particulares, para hacer una obra de gran impacto para la competitividad de la ciudad y el país. Los recursos públicos y privados para financiar el proyecto los administrará la Financiera de Desarrollo Nacional, que vigilará los aportes para que sean destinados a las obras del Canal de Bocachica.
El proyecto debe tener especial cuidado de no deteriorar los fuertes de San Fernando y San José, los cuales deben ser preservados como monumentos nacionales, inscritos en la lista de patrimonio mundial de la UNESCO. Tranquiliza que el acuerdo prevea obras de protección para los fuertes, que mitigarán el posible impacto del proyecto sobre ellos. La ciudadanía espera una actitud activa y vigilante por parte del Ministerio de Cultura.
Quedará pendiente habilitar un canal alterno como el de Varadero para evitar que la afluencia de más naves, producto de la ampliación del Canal de Panamá, que generará un mayor tráfico, convierta a Bocachica en un cuello de botella.
De poco servirán las obras de Bocachica y el canal de acceso alterno si continúa la sedimentación de la bahía. Como lo expresó el editorial de El Universal del pasado 7 de septiembre, la solución a los problemas del Canal del Dique debe controlar necesariamente el paso de sedimentos -gruesos y finos- hacía la bahía, pues su delta creciente amenaza al puerto de Cartagena.
*Abogado y Filósofo
JORGE TIRADO NAVARRO*
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