Mientras la semana pasada el país se estremecía con imágenes de campesinos que con marchas y bloqueos se levantaban para reclamar deudas históricas del Estado y rechazar nuevas amenazas, como los TLC, una imagen pasó desapercibida en el país e incluso en Bolívar.
Al tiempo que el paro crecía, líderes campesinos y víctimas de la zona alta de los Montes de María se sentaron en El Carmen de Bolívar en una mesa de diálogo con el Alto Consejero para las Regiones, de la Presidencia de la República; la directora de la Unidad para la Atención y Reparación Integral de Víctimas; el Director Nacional de la Unidad de Tierras; la Gobernación de Bolívar; altos directivos del ICA, Corpoica; y otras entidades.
Leí que varias personas se preguntaban en las redes sociales qué pasaba con nuestros campesinos que parecían “no tener puesta la ruana de la resistencia y la defensa de los derechos”. También le escuché a Alfredo Molano la hipótesis de que el paro agrario no se movió en el Caribe porque el poder paramilitar seguía en la zona y amordazaba la protesta.
Esas inquietudes son pertinentes, pero ignoran que en algunas zonas como la alta montaña de los Montes de María, ocurren dinámicas que han movido a la ciudadanía a explorar nuevas formas de relación democrática con el Estado. Gracias a líderes y organizaciones sociales dispuestas a creer, y funcionarios nacionales y locales comprometidos con la institucionalidad en la región, se construyen bases de confianza para dialogar las diferencias y atender las exigencias.
El pasado 7 de abril cientos de campesinos bajaron de sus veredas hacia Cartagena, en una caminata pacífica que exigía atención a los problemas del cultivo del aguacate (más de 4 mil hectáreas han sido consumidas por un hongo), la reparación integral a las víctimas y el cumplimiento de derechos sociales y económicos.
Fue una marcha sin bloqueos ni alteraciones de orden público, según el compromiso de sus promotores. La protesta la atendió el Gobierno nacional y departamental en los espacios de la democracia participativa, se escucharon a campesinos víctimas y se establecieron acuerdos cuyo seguimiento se hace en mesas como la descrita arriba.
Existe una ruta exitosa de concertación democrática en la zona alta montemariana que debe mantenerse y defenderse. Por eso debe alertarnos la noticia reciente de un panfleto amenazante contra seis líderes de este proceso, y que al mismo tiempo viejas investigaciones penales hayan resucitado dando lugar a la captura del coordinador general de la Caminata Pacífica, Jorge Montes. Ambas situaciones pueden tener profundas implicaciones negativas en el proceso democrático de consolidación territorial.
@irinajunieles