comscore
Compartir

Mientras en La Habana se desarrollan los diálogos para cesar el conflicto, mientras en el país diversas olas de protesta se levantan, mientras los acercamientos con el ELN nos hablan del posible inicio de conversaciones con este grupo subversivo, los colombianos, esa generación que nació, creció y en muchos casos falleció, en medio de la guerra, debe apropiarse de ese bien suyo, sublime y difuso: la paz.

A la paz llegaremos por un gran acuerdo social, que reconozca las diferencias e ideologías encontradas; uno que acepte que la voz del pueblo, manifiesta en las votaciones, referendos, foros, medios de comunicación, arte y en la vida diaria, escogerá a sus dirigentes y les indicará por dónde seguir, la justicia que se debe aplicar, los perdones; uno que diga que las ideas no se imponen: se discuten, analizan, acuerdan y se acata la decisión de la mayoría respetando a las minorías.

Esa es la paz que debemos lograr. No solucionará todas nuestras necesidades, pero es una herramienta para construir un país más próspero y justo, no acabará todas las divergencias pero nos permitirá convivir con ellas.

La paz así alcanzada, fruto del acuerdo de la sociedad, de ceder y conceder, es uno de los bienes públicos más valiosos. No le pertenece al gobierno de turno, este lo debe cuidar y administrar, tampoco a los partidos o a los grupos subversivos. Somos los colombianos actuales y futuros, los dueños de este tesoro que por décadas se nos ha quitado y quienes ahora, en un gran movimiento, debemos reivindicar como nuestra propiedad y exigir al gobierno, a la guerrilla y a los dirigentes que respeten ese patrimonio público, que entiendan que los colombianos exigimos la paz de una vez y para siempre.

Avancemos en los procesos, brindémosles nuestro apoyo en la medida en que respondan al propósito de salvar ese bien que nos pertenece. No se trata de un diálogo de sordos, tampoco de realizar imposiciones o de exponer un catálogo de reclamos y reivindicaciones. Muchas cosas requieren de cambios en el país. Muchas inequidades deben ser resueltas. Muchas oportunidades deben ser atendidas. No es La Habana el escenario para estas discusiones, allí el propósito debe ser claro: acordar los mecanismos para obtener una paz duradera y estable; crear las condiciones para futuras maneras de dialogar y de programar las reformas que sean requeridas y suscribir entre todos los participantes un gran pacto de sociabilidad para acogerse a las normas de nuestra sociedad, que no son otras que atender la voz del pueblo y acatar lo que este señale así la decisión no se corresponda con nuestros pensamientos o deseos.

galeriachicamorales@yahoo.es

Siga las noticias de El Universal en Google Discover
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News