Columna

¿Qué es la leishmaniasis?

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ADOLFO GÓMEZ AGÁMEZ
04 OCT 2013 - 12:02 AM

Aunque convivimos en el campo con ella, muchos no sabemos de qué se trata y piensan que es solo una enfermedad de los soldados, de los campesinos o de los que se empecinan en hacer la guerra en el monte.
En Latinoamérica existen estudiosos de esta enfermedad y entre ellos se distingue  el del maestro de la dermatología venezolana, Dr. Jacinto Convit, y con él sus dermatólogos formados en su Instituto de dermatología y entre ellos, el Dr. Antonio Rondón Lugo, a quien me une una fraterna amistad.

Se dice que la leishmaniasis cutánea es una enfermedad producida por unos parásitos que pueden afectar  la piel y las mucosas de la nariz,  boca y garganta.

Todos sabemos que constituye un problema de salud pública y creo que los únicos que no lo saben son los que manejan la salud en Colombia, porque cada día se presentan más casos y nos encontramos con muchas dificultades para tratarlos, debido a que la medicina que se usa para curarla es de uso exclusivo de los estamentos del Estado y llegar a ellos es más difícil que subir una montaña con patines.

Se puede aparecer en cualquier edad, pero predomina entre los 15 y los 45 años y se ve más en  el sexo masculino que en el femenino y esto se debe a que los hombres son los que más hacen trabajos de campo, digo yo, porque, muchos se echan en la hamaca, mientras las mujeres hacen labores de los machos.

La respuesta varía de acuerdo al paciente. Por ejemplo, los que tienen buena condición inmunológica ante el parásito desarrollan la forma cutánea localizada, que es producida por el género leishmania y se caracteriza por una o varias lesiones en la piel.

Las lesiones se presentan en forma de úlceras de diferentes tamaños, que se inician como una pequeña lesión indurada que crece lentamente y se tiende a ulcerar por la zona central. A veces está cubierta de costras y puede con frecuencia sobreinfectarse secundariamente.

En el otro lado del abanico se encuentran los pacientes con problemas de inmunidad ante el parásito y son los que desarrollan la enfermedad localizada en la piel, per, diseminada y lo que llama la atención es por lo general no hay úlceras y no ataca a las mucosas de la boca y nariz.

Lo importante para hacer el diagnóstico es pensar en la enfermedad cuando estemos frente a una lesión ulcerada en partes expuestas a los piquetes de insectos y ante un paciente procedente del campo, especialmente en zona boscosas y húmedas.

Hay una prueba, que se denomina reacción de Montenegro o prueba intradérmica para confirmar leishmaniasis, pero para evitar las dudas, es mejor practicar una biopsia de piel que nos muestra bajo tinción, los parásitos en los tejidos.

Dentro de los tratamientos, encontramos en algunos curación espontanea, aunque el porcentaje es bastante bajo.
Ya no es un secreto que lo mejor es el tratamiento con los antimoniales (glucantime), los cuales no son absorbidos por vía oral y se deben aplicar en forma intramuscular.

También se ha usado medicamentos de la línea de los antimicóticos y cuando hemos encontrado lesiones únicas y pequeñas nos ha dado buen resultado la congelación con nitrógeno liquido.

En México combinábamos estos tratamientos con sulfona madre (D.D.S)  y obteníamos buenos resultados.
Aquí  en Colombia, y en el Departamento de Córdoba, donde residimos,  nuestra experiencia  de combinar los antimoniales (Glucatime) I.M por 15 días con una molécula antimicótica llamada terbinafina nos ha traído buenos resultados curativos

Así las cosas,  esta enfermedad, junto con la lepra, aun están presentes y no deben ser olvidadas ni por los médicos  salubristas y mucho menos por los médicos dermatólogos.

www.clinicadelapieladolfogomez.com/web/
a_gomezagamez@hotmail.com

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