Dentro de muy poco tiempo, a lo sumo tres años, la producción de agua potable en Cartagena será insuficiente para la demanda. Incluso hoy Cartagena no puede acometer proyectos urbanísticos necesarios como los de viviendas de interés social y prioritario, de modo que las condiciones no son nada halagüeñas frente a un tema de tanta trascendencia.
El propio contrato de gestión suscrito entre el Distrito y Aguas de Cartagena en el año 1995, dispone en la cláusula 20, “EL DISTRITO asume el deber de planear y construir todas las obras que sean necesarias para la expansión y mejoría del servicio público de acueducto y alcantarillado sin que ACUACAR tenga responsabilidad alguna de ello”.
No es nada nuevo, los gobiernos distritales han sido informados y aunque han hecho tímidas acciones, han estado a espaldas de esta realidad que amenaza el desarrollo de la ciudad y como en otros aspectos, ignoran una adecuada y oportuna planificación del crecimiento. Los buenos gobiernos no se limitan a apagar incendios y a atender crisis, el buen gobernante tiene que prever en el momento apropiado las necesidades futuras sobre todo tratándose de un servicio público tan esencial.
Teniendo en cuenta además que la ejecución del proyecto para superar el déficit de agua de cara a los próximos veinticinco años se toma unos tres a cuatro años, con más veras hay que acometer las acciones sin pérdida de tiempo. Se necesita la adquisición de predios, los diseños específicos de las obras, la estructuración financiera y todos los procesos licitatorios y su propia ejecución física. Si bien estamos frente a una administración atípica con un período de gobierno recortado, no se justifica que se eluda tamaña responsabilidad.
Es preocupante que en el proyecto de presupuesto presentado al Concejo Distrital por el Ejecutivo no se haya hecho asignación alguna para el acueducto, con lo cual se pierdeel año 2014. La preparación del presupuesto es una de las más grandes tareas de la planeación.
Cuando lleguen los racionamientos, cuando el turismo se resienta porque el suministro de agua a los hoteles se suspenda especialmente en los picos, cuando a los constructores de proyectos urbanísticos, industriales, comerciales, institucionales y demás se les diga que una tutela impide su desarrollo, cuando el gobierno nacional diga que por culpa de una falta de gestión se vio obligado a disponer de recursos que estaban previstos para el acueducto de Cartagena hacia otras ciudades con gobiernos menos indolentes, recordaremos que hubo unos alcaldes que no fueron visionarios y ya no se podrá decir que el equipo económico no funcionó, o que no se obtuvo la colaboración del Concejo y nos tocará llorar sobre la leche derramada.
