Columna

¿Qué es un queloide?

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ADOLFO GÓMEZ AGÁMEZ
18 OCT 2013 - 12:02 AM

Mucha gente llega, muestra y pregunta por una cicatriz dura y de alto relieve que todos conocemos como queloide, pero, ¿sabe usted, apreciado lector, qué es un queloide?

Hablando técnicamente, un queloide representa la proliferación excesiva de un tejido cicatrizal llamado colágeno, luego de haber sufrido un traumatismo de la piel. Objetivamente, el queloide tiene un aspecto de un crecimiento  indurada, protuberante, elevado y firme.
Como les dije al principio, los queloides son relativamente comunes, pero se ve con más frecuencia entre los 10 y 30 años de edad.
Debo decir que por historia, los negros son especialmente propensos a los queloides.

La historia que cotidianamente escuchamos de los pacientes es que recuerdan el traumatismo responsable de la producción del queloide.
A menudo es obvio, como la perforación de las orejas, heridas quirúrgicas o de otro tipo. El queloide evoluciona en el curso de semanas a meses luego del traumatismo. Por lo general, los queloides recientes y de crecimiento activo causan picazón mientras que los de larga data y estabilizados , no presentan ninguna  molestia.

Un queloide tiene la apariencia de una cicatriz hipertrofiada, y esto es en esencia la  realidad. Es protuberante y firme y por lo general sigue más o menos exactamente la forma del traumatismo original, aunque es más extenso.

Con frecuencia tienen un color rosado o castaño oscuro y un borde irregular con prolongaciones en forma de garra. Los queloides pueden producirse en cualquier parte, pero, son más  comunes,  como dije anteriormente, en los lóbulos de las orejas (secundarios a su perforación), los hombros, la parte superior del tórax y la espalda.

Lo tenemos que diferenciar con otra cicatriz hipertrófica por la cantidad del mismo, quiero decir, el queloide siempre sobrepasa los límites de la herida que lo produjo inicialmente.

Si hay sospecha de una lesión que se parezca y que puede ser maligna, no dudemos en hacer una biopsia de esa cicatriz queloidea.
Para el tratamiento, si bien la extirpación quirúrgica aislada es tentadora, está contraindicada, léase bien, contraindicada, porque a menudo se produce una recidiva del queloide y lo que es peor, mucho más grande que el extirpado.

Lo común y menos dañino y que nos ayuda a disminuir el tamaño del mismo  son las inyecciones con esteroides, que aconsejo sea practicada por un médico, para que no se produzca los efectos indeseables de atrofia que producen los mismo y entonces, sea peor la medicina que la misma enfermedad.

Hay médicos que emplean la cirugía, pero combinando la infiltración con esteroides, más la radioterapia en dosis pequeñas. Personalmente, en vez de radioterapia, uso la criocirugía, obteniendo, en la mayoría de las veces buenos resultados, pero con una despigmentación residual poco estética. 

También son útiles los apósitos compresivos aplicados luego de la cirugía y/o de las inyecciones.

Ahora bien, si no tratamos los queloides la evolución usual es un agrandamiento gradual a un estado definido, es decir, cuando se estabiliza y no crece más y la principal complicación es la deformación, que es desagradable, como la despigmentación, desde el punto de vista estético.
Ahora, ya sabemos que es el queloide y cómo comportarnos frente al mismo, pero consejo final  es que no se lo operen quirúrgicamente y preferiblemente pónganlo en manos de un dermatólogo o de un cirujano plástico.


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