Columna

El cartel de los médicos

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MARIO MENDOZA OROZCO
06 NOV 2013 - 12:02 AM

Ahora sucede que los médicos especialistas pertenecemos a un cartel, según palabras del ingeniero y economista Alejandro Gaviria Uribe, ministro de salud. Cartel o cártel son los términos con los que se identifica a una gran organización ilícita o a un conjunto de organizaciones criminales que establecen acuerdos de autoprotección, colaboración y reparto de territorios (plazas) para llevar a cabo sus actividades criminales, según wikipedia, y más sucintamente, como define el DRAE, organización ilícita vinculada al tráfico de drogas o de armas.

Aún no comprendo cómo un alto funcionario del gobierno puede referirse de esa manera a unos profesionales que lo que hacemos en el día a día es tratar de aliviar las enfermedades que la misma desidia del gobierno produce, en su mayoría prevenibles sólo con educación, nutrición, empleo formal y justamente remunerado, saneamiento ambiental, en fin, progreso, no beneficios para unos pocos empresarios y no pocos políticos que “manejan el negocio”.

Profesionales que durante los años más productivos de nuestra primera juventud lo único que hacemos es estudiar, practicar y trabajar con el principal objetivo de buscar el beneficio de nuestros pacientes, labor que no cesa en el resto de nuestra vida. Los médicos sabemos que debemos aspirar a la excelencia aunque nunca la consigamos: creo que ese es nuestro principal pecado.

El presidente Santos ha debido pedirle que se disculpara públicamente. La razón: el ministro Gaviria no puede darse el lujo de desconocer el significado de las palabras que usa, como podría decirse de muchos alcaldes, concejales, gobernadores, diputados y etcéteras que pueden, sin que nadie les exija siquiera un grado de bachiller, participar en delicadas decisiones que a todos nos afectan. No. Este individuo es magister y doctor, ha publicado varios libros, recibió un premio de periodismo y es profesor de una afamada universidad capitalina. No puede hacerse el loco, quien, según el poeta, “renuncia a la palabra que su boca pronuncia”: debe asumir plena responsabilidad por esa afirmación tan injusta y grosera contra un gremio que ha venido siendo castigado y pauperizado sistemáticamente por la clase dirigente.

En este país donde todo se lo roban, y donde un número importante de ladrones han recibido el calificativo de honorables careciendo de honor, no podemos permitir que nos señalen como criminales. La Asociación Colombiana de Sociedades Científicas debería exigir retractación pública a este ministro por tan infortunada afirmación. Yo se la estoy pidiendo, a título personal, desde esta columna. Espero que su preparación le sirva para tener el valor y la gallardía de hacerlo.

mmo@costa.net.co

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