El jueves 6 de diciembre se reunieron en Cartagena los gobernadores de Bolívar y Atlántico para la contratación de los estudios de prefactibilidad del Tren de Integración Caribe (TIC) por parte del Departamento Nacional de Planeación (DNP) con el consorcio Movilidad SITR, por 600 millones de pesos, idea del entonces gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, ahora impulsado por el joven y dinámico gobernador de Bolívar, Juan Carlos Gossaín.
Ningún comentario adverso hubiera merecido tan magno acontecimiento, si no fuera porque el diario El Universal, en su editorial del día siguiente, pasara por alto que el Caribe colombiano no es solo Cartagena, Barranquilla y Santa Marta y Riohacha, sino también Valledupar, Sincelejo, Montería y demás cabeceras municipales de los sures del Cesar, Magdalena, Bolívar, Sucre y Córdoba y las del golfo de Urabá, que también es Caribe, sin olvidar a San Andrés y Providencia, que hoy sufren por perder su mar territorial sin que los gobernadores de la región se pronuncien ni por solidaridad con la hermana isla.
Valledupar, Sincelejo y Montería no son capitales departamentales litorales y no pueden ser puertos marítimos y poco importan entonces en un país atrapado en la espiral de los TLC y el comercio exterior.
Esta discriminación contra las ciudades no litorales del Caribe colombiano de El Universal devela la triste realidad de esta región. Para los cartageneros, barranquilleros y samarios, el Caribe se inicia en Cartagena y termina en La Guajira. De Turbaco para abajo es otro caribe con “c” minúscula, corroncho, sabanero, montemariano y monteriano; el caribe tragado por las inundaciones; el caribe sin vías, distinto y distante al de las pomposas capitales del litoral; el caribe que no anda en tren sino en burro; el caribe analfabeta y pobre; el caribe paraco, guerrillero y narcotraficante; en fin, el caribe trasero que apesta y avergüenza.
El Gobernador Gossaín no ha dicho nada respecto del Tren de Cercanías Magangué-San Antero, que proponen los gobernadores de Sucre y Córdoba, las Cámaras de Comercio de Montería, Sincelejo y Magangué y las Sociedades Portuarias Regionales de Córdoba y Magangué. Este tren y el macroproyecto del Corredor Portuario Regional Río Magdalena-Golfo de Morrosquillo, que ya comenzó a interesar al gobierno nacional, le tocó tirárselo encima al gobernador de Sucre, Julio César Guerra Tulena, como si Magangué y la depresión momposina no pertenecieran a Bolívar. Pero al descalificar las justas aspiraciones del sur de Bolívar de independizarse del departamento, el gobernador Gossaín sí hace escuchar su voz con enérgica estridencia.
¡Después no digan que somos el caribe tirapiedras!
*BERNARDO RAMÍREZ DEL VALLE
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