En el mundo globalizado las ciudades costeras, abiertas al mar y con inmenso potencial turístico y portuario se han convertido en megaciudades, adquiriendo mayor importancia que las del interior del país.
Cartagena, poseedora de una bahía estratégica y hermosa, vive la paradoja de tener una isla, Tierrabomba, un trozo de patria de más de 2.000 hectáreas, anclada en el pasado, en la miseria, con cuatro asentamientos con una población superior a 10.000 habitantes y precaria presencia estatal. Su propiedad la disputan la Armada Nacional, el Distrito y los nativos, y se encuentra ocupada por particulares.
Con la discusión sobre su propiedad, simultáneamente se habla de desarrollarla. Ni lo uno ni lo otro. Los nativos viven en inaceptables condiciones, a pocos minutos del emporio industrial y urbanístico más importante de Cartagena y uno de los más significativos del país.
La Armada Nacional decidió trasladarse a Tierrabomba y a pesar de que se conocen de algunas determinaciones del Mindefensa, poco sabe la ciudad, la administración distrital guarda silencio y además, no hay norma para su desarrollo.
Hoy que el país busca” paz, reconciliación y prosperidad para todos”, propongo al alcalde que lidere un proyecto que permita definir en corto tiempo la situación jurídica de la tenencia de la tierra en Tierrabomba partiendo de lo definido por las instancias nacionales a ese respecto, lo cual implica una decisión de alta política mediante la cual se privilegie el destino de los dineros a obtener, por encima de discusiones jurídicas que no lo solucionan.
Tierrabomba debe ser motor generador de los dineros con que no contamos para sacar de la pobreza a sus habitantes y a los del estrato 1 de Cartagena. Hagamos un acuerdo benéfico para los más necesitados, permitiendo desarrollarla acorde con su vocación. Convoquemos a los cartageneros, incluyendo los que la habitan, para que adelanten proyectos residenciales, turísticos, comerciales, recreacionales, etc., recaudando Cartagena los tributos de la tierra y aquellos que entraña su ejecución. Lo producido solamente por impuestos sirve para empezar a sacar a esas personas de las terribles condiciones en que viven.
Los dineros calculados a 50 años según se defina, se traen a valor presente, no ingresan al presupuesto, se constituye una fiducia con ese fin exclusivamente, gerenciada por una persona seleccionada por el presidente de Colombia y Alcalde de Cartagena.
Hagamos un acuerdo para trasladar la Armada a Tierrabomba, desarrollémosla y en un giro de la política local destinemos esos recursos a los excluidos de la prosperidad.Alcalde, tiene la palabra.
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