No es fácil ser senador de la República por el departamento de Bolívar. La historia local nos muestra que para atreverse a inscribirse para tal certamen con una seria posibilidad de triunfo, se requieren años de carrera política. Por otro lado, convertir votos obtenidos para alcaldía y endosarlos para Senado, tampoco es fácil.
Lograrlo requiere más que la receta de la abuela o un buen fogón, amerita disponer de lo que ningún otro contendor cuenta, aderezar con unos muy costosos menjurjes burocráticos, especias contractuales y hierbas políticas que solo la cercanía al Sr. Alcalde otorga y que le permite alimentar la gesta o campaña del candidato no con peces sino con “opeeses”, que han contribuido mucho a engordar con abultada burocracia sus líderes y seguidores, y para rematar se goza de la “mermelada distrital”, no de la que se sirve en el Congreso, sino de la que se usa en el Distrito, diferenciada en que esta trae coco.
Hay un ingrediente o componente que no tiene precio, ni se consigue con todo el oro del mundo, ni es endosable, transferible, ni cesible ni heredable, y las últimas elecciones lo comprobaron: es el voto popular de opinión. Este complicado elemento de lograr fue el que eligió al alcalde, Dr. Dionisio Vélez y que se ha buscado redireccionar hacia un partido y candidato distinto, el de su consanguíneo hermano, candidato al Senado. ¿Será que el pueblo cartagenero, que votó por opinión al Sr. Alcalde y en contra de las maquinarias el pasado mes de julio, votará inversamente el próximo 9 de marzo?
El voto de opinión recibe su nombre porque no se deja llevar por las maquinarias de algún partido o movimiento político, sino que elige a un candidato según su propia percepción y opinión. ¿Será que en solo 7 meses que tiene el apellido Vélez en el poder distrital se ha podido cuajar, como nunca antes se había hecho y tan solo con una vieja receta familiar como guía, un proyecto para llevar al Senado al hermano del burgomaestre sostenido tan solo en los logros del aspirante en pro del pueblo cartagenero (que no los conozco) y sin tener nada que ver en ello los beneficios que dirigir el palacio de la aduana irradia?
Una de las cualidades más notorias del voto de opinión es que tiene mayor impacto en los llamados cargos uninominales, pero en el caso de los cargos a corporaciones públicas, se ve menos presencia del voto de opinión, o al menos un panorama más atomizado, por lo que su importancia se reduce. De los 95.870 votos de cartageneros que votamos de opinión por el Dr. Vélez, ¿cuántos serán endosados? No seamos ilusos, la receta para convertir el cobre en oro no existe, tampoco la que convierte votos de alcaldía en Senado de buenas a primeras, y mucho menos con tan solo 7 meses de mandato como respaldo.
*Concejal del Partido Verde
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