Columna

Mermelada o desayuno completo

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JORGE RUMIÉ
21 MAR 2014 - 12:02 AM

Con lo ocurrido el pasado domingo de elecciones, me declaro formalmente en huelga por perplejidad y espanto. Nunca en mi vida -y debo decir que llevo más de medio siglo caminando por el mundo– había visto tanto derroche de dinero en unas elecciones al Congreso. El desfile de “puyaojos” y la compra indiscriminada de votos, matizaron el día con una obesidad desacostumbrada en los vericuetos electorales. Y a lo anterior debemos sumarle las nuevas tendencias de la politiquería moderna, la que incluyó cualquier cantidad de artimañas en el conteo de votos y en los menesteres de la custodia electoral. 

Lo acontecido el domingo de elecciones, mi estimado lector, no fue el resultado de una “mermelada” extraviada en una panadería de barrio. Por el contrario, fue más bien el reparto organizado de un desayuno completo que incluyó su patacón, queso, suero, jugo de naranja y café. Y lastimosamente, la Costa Caribe colombiana, con su votación récord de ese domingo, apareció en la primera fila del buffet electoral.

De ahí que me pregunte: ¿A quién queremos engañar? ¿A esto le llamamos democracia? ¿Se imaginan a las maquinarias politiqueras buscando recuperar sus inversiones multimillonarias? ¿Así de buenos están los negocios por los lados del Congreso? ¿Acaso la votación en la Costa Caribe fue un acto desbordado de fanatismo democrático?


La verdad, mi estimado lector -y sería la conclusión determinante de todo esto– es que debemos eliminar con urgencia la reelección presidencial o cualquier tipo de iniciativa que busque la reelección de alcaldes y gobernadores. Definitivamente, no estamos preparados para eso. Las reelecciones son viables en aquellos países donde existan unas instituciones públicas que respalden la democracia. Donde se castigue la trampa. Donde se vote con opinión. Pero en los países “banana country”, como el nuestro, por Dios… la reelección para lo único que sirve es para que las élites políticas regionales -que no son tontas, por cierto – exploten el desgaste natural de un presidente en sus ganas locas y adictivas por repetir en el poder. De ahí que el precio de una “mermelada” en el mercado electoral se cotice en proporción directa a ese vicio de poder que tenga el gobernante, descontándole obviamente su favorabilidad en las encuestas. Y su precio final será negociado entre las fauces de unos políticos curtidos quienes curiosamente ya conocen el sabor de dicha adicción.

Sorprende la escalada de corrupción que se viene alcanzando en el país desde que se abrió la puerta funesta, adictiva y loca por repetir en el poder.

jorgerumie@gmail.com 

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