Pocas veces en la vida he visto una encuesta local que me impactara tanto como la publicada por El Universal hace unas semanas, a propósito de las recientes elecciones al Congreso. Fue tanto la impresión al ver sus resultados, que me declaré en “pico y placa” de ánimo, y hasta decidí ponerme unas ampollas de “positivina” donde mi amigo el doctor Adolfo Bermúdez para enfrentar con estoicismo las realidades de nuestra tierra.
Pero bueno… paremos la quejadera y entremos en materia. La encuesta en referencia fue elaborada por una “ONG” que se llama “Corporación Desarrollo y Paz del Canal del Dique”, la que está patrocinada por varias instituciones de primer nivel en Cartagena. Las poblaciones seleccionadas para el estudio fueron las de Turbaco, Arjona, Santa Catalina, Clemencia y Turbana. Y por Cartagena, para ampliar la cobertura entre los jóvenes votantes, se entrevistaron a varios estudiantes universitarios.El estudio tenía como objetivo primordial el determinar el conocimiento que tenían los electores de los candidatos a quienes les estaban dando su voto al Congreso, verificando qué tanto sabían de su trayectoria profesional, integridad y hoja de vida. Lo anterior para identificar, de alguna manera, el grado de madurez de nuestra democracia local y la preparación y empoderamiento de esos ciudadanos frente a las elecciones.
Hasta aquí...todo bien, todo bien, como diría “El Pibe”. El problema se vino con el resultado de la encuesta, la cual dictaminó – léase bien - que el 70% de las personas consultadas en realidad no conocía a la persona por quién votó. No sabían quién era. No conocían su trayectoria, su pulcritud, sus logros, en fin… nada. ¿Puedes creerlo? Simplemente votaron por quien le dijeron que lo hiciera (por compra de voto) o por cualquier otro argumento sin sentido. Así las cosas, y por sustracción de materia, es evidente que cualquiera que tenga su maquinaria electoral y dinero para invertir en política, estaría en condiciones de elegir en Bolívar al congresista que le venga en gana, sin importar su prontuario. Y claro…como nadie tiene la más mínima idea de por quién está votando, qué carajo, hasta se nos abre la posibilidad de reelegir en el Senado al caballo de “Calígula”, como en los tiempos del imperio romano.
Repito: pocas veces en la vida he visto una encuesta local que nos entregue una evidencia tan contundente del por qué de nuestro atraso. Y mientras no exista una conciencia ciudadana que entienda la importancia de elegir asertivamente, el barro inexorable de la pobreza nos seguirá acompañando. Así de simple.jorgerumie@gmail.com
