Hoy se conocerá el primer pronunciamiento del pueblo sobre quién quiere como gobernante en los próximos cuatro años. Las personas acuciosas en leer noticias en los diarios y en la búsqueda en los portales de internet, han tenido la oportunidad de sopesar lo ocurrido en este gobierno y lo que ofrecen tanto el Presidente reeleccionista como sus opositores. Muchos ciudadanos votarán por sentimientos partidarios, por los mensajes publicitarios, por conveniencias personales, por lo que han oído en televisión o en radio, por apoyo a un jefe político o por otras razones.
En general los candidatos opositores merecieron mezquino trato para la difusión de sus programas de gobierno en los diarios capitalinos y la televisión privada abierta. Así que el mayor conocimiento que de ellos tiene el pueblo proviene de aspectos externos, diferentes a ideas para un futuro gobierno, tales como que el uno es candidato del uribismo, el otro pretende sentar una posición media haciendo equilibrios casi imposibles, ésta es la abanderada del Polo Democrático como símbolo de izquierda democrática y aquella la portaestandarte de un sector conservador que se rebeló contra la humillante sumisión de sus congresistas al candidato Santos.
Los debates televisivos, con tanta persistencia evadidos por el candidato Santos, a la postre se dieron, organizados por las dos cadenas privadas abiertas dentro de un marco diseñado para que el Presidente no pudiera ser blanco de ataques de sus contradictores y en cambio gozara de tribuna para que, al lado de ellos, pudiera repetir su falaz y maniquea cantilena de que sólo él y en los términos que él dicte es el medio para conseguir la paz, términos que desde luego se ha cuidado de ocultar al pueblo.
A pesar de ello, es claro que de esas dos oportunidades quienes los siguieron pudieron obtener mejor conocimiento de los conceptos de los competidores de Santos, lo que de seguro hoy habrá modificado, para bien, la valoración de muchos sobre esos contrincantes, en tanto que muy difícil sería decir que Santos mostró superioridad.
Lástima que estuvieron ausentes temas tan cruciales como la reforma electoral y la abolición de la circunscripción nacional, el reexamen de la tutela, el ordenamiento territorial y la descentralización, el papel y organización de las corporaciones autónomas regionales de las cuales algunas están cooptadas por manipuladores externos, la libertad de canales de televisión privada abierta para que se rompa el monopolio que hoy es una ofensa para la democracia pues como testimonia esta campaña limita la libertad de expresión y sesga y pervierte la información que se lleva al incauto televidente, la reforma integral a la justicia y a la educación, la propiedad rural y la situación del campo, entre otros muchos.