Columna

Votar vale

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CARMELO DUEÑAS CASTELL
11 JUN 2014 - 12:02 AM

Más del 60% de los colombianos no se preocuparon por quien nos dirigirá los próximos cuatro años. Esa inmensa mayoría silenciosa debió tener razones para su ausencia. Muchos nunca han votado. La abstención es tan grave que debería obligar a nuestros políticos a meditar, si es que lo hacen, en esas razones. Una poderosa puede ser la ausencia del Estado. Por ello la mayor abstención coincide con las zonas más lejanas de un país radicalmente centralista. Otra razón puede ser las miles de promesas incumplidas, hechas a sabiendas que no se podían o no se querían cumplir. Y eso explica que en dos corregimientos cercanos la abstención fue del 90 al 100%, el ejemplo cunde.

Otro argumento sería que no encontraron diferencias reales entre las propuestas, a pesar del arco iris que ha reemplazado al otrora monótono azul y rojo. Otra sería que los dos principales candidatos cayeron muy bajo, no me atrevo a decir que tocaron fondo pues todo puede empeorar. En su afán desmedido llegaron a un extremo perverso, que ofende. No me extraña que en cualquier momento se toque lo hasta ahora intocable, la vida privada. Bueno, en otras elecciones más locales ya se ha llegado a esa cima tan bochornosa, lo dicho, el mal ejemplo cunde.

Las elecciones este año costaron más de 1 billón de pesos. Si todos hubiéramos votado, cada voto hubiera costado unos 18.000 pesos. Ante la abstención, cada voto nos costó, a todos nosotros, más de 35.000 pesos. En otros países un voto cuesta dos mil a seis mil pesos. Esto es, muchas veces más barato que en Colombia. Además, con tantas alianzas recientes, algunas tan ilógicas como absurdas, ambos candidatos hipotecaron su autonomía, sus ideas y quizás hasta el presupuesto de los próximos cuatro años.

Según la Misión de Observación Electoral en Colombia se compra un voto entre 30.000 y 320.000 pesos. ¿Cuántos votos se compraron? Así, el número de votantes a conciencia fue mucho menor que esa ya exiguo 40%. En las elecciones de Congreso hubo más votantes. ¿Cuántos votos se comprarán el próximo domingo?
Contra la abstención hay varias soluciones, lamentablemente algunas perversas: una sería unificar las elecciones presidenciales con las de Congreso, así habría más pagadores y más votantes y, tal vez, serían más baratos tantos comicios. Otra posible solución surgió de los mismos candidatos quienes han involucrado, maliciosamente, al Ejército y la Policía en la campaña. Yo veo que con esta iniciativa es posible que logremos mejorar, algún día, la abstención y reduzcamos los costos. Especialmente por tener una de las fuerzas armadas más numerosas. Claro, lo más probable es que con todo lo anterior estemos dando pasos seguros hacia el chavismo y la “maduración” de nuestra democracia. Nuestra única arma en contra es votar.
*Profesor Universidad de Cartagena

crdc2001@gmail.com
 

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