Las pasadas elecciones que ratificaron a Juan Manuel Santos como presidente de Colombia, dejan al país divido. Pese a que la diferencia entre uno y otro candidato es de más de novecientos mil votos, los casi siete millones de votos que obtuvo el Uribismo más los votos en blanco, dejan claro que el presidente Santos, su gobierno, políticas y los diálogos con la guerrilla, tienen mucha resistencia.
Santos no la tiene fácil y menos con una oposición uribista que pareciera que se aprovecha de la desinformación de los incautos para asustarlos con el fantasma del “castro-chavismo”. Cuesta creer que las políticas neoliberales de Juan Manuel Santos y la clase oligarca que representa no son hechos suficientes para que muchos se convenzan que él no va a llevar al país al comunismo. A diario en redes sociales, podemos ver no solo al expresidente Uribe sino también a líderes representativos de su movimiento, expresarse diciendo que el comunismo se va a apoderar del país, que el presidente Santos “solo hace lo que las FARC le ordenan” y un sinnúmero de mensajes que tergiversan la realidad y enardecen a esa ola de seguidores del expresidente. Así por ejemplo, uribistas como el abogado Jaime Restrepo R. quien hace días escribió en su cuenta en Twitter @_El_Patriota: “Trabajemos duro para evitar la toma estratégica del poder que pretende el comunismo. Infiltremos sus movimientos políticos y de masas”, promueven una fuerte oposición hacia todo lo que no comulgue con el ideario de Uribe, hasta el punto de invitar a “infiltrar” a otros movimientos políticos.
Por otro lado, Óscar Iván Zuluaga reconoció el triunfo de Juan Manuel Santos y en su cuenta en Twitter envió un mensaje diciendo que no tenía odios en su corazón, sin embargo, una hora después apareció Uribe deslegitimando la elección de Santos y acusándolo de fraude. Muchos interpretaron este gesto del expresidente como una desautorización pública a las palabras de Zuluaga y un mensaje subliminal que decía “aquí el jefe soy yo”. Así las cosas, esos casi siete millones de colombianos que le dieron su voto a Zuluaga tendrán que decidir qué posición tomar en estos cuatro años, ojalá que por el bien del país piensen como el candidato por el que votaron y no guarden odio en su corazón, esperemos que no opten por seguirle el juego a acusaciones sin pruebas, ni a la invitación de “infiltrar” otros movimientos como lo propuso “@_El_Patriota” o que no nos condenen así como lo hizo María Fernanda Cabal al infierno al que condenó a Gabriel García Márquez. Hemos sufrido muchos años debido al conflicto y la guerra entre guerrillas, a las atrocidades de los paramiliatres, no es necesario alimentar una guerra ideológica y sectaria en donde todo aquél que no sea uribista sea considerado “comunista” o “amigo de las FARC”. La división que desde un sector se está promoviendo es nociva y nos aleja de cualquier esperanza de paz. Por ello el reto de Santos y de los líderes de diversas corrientes que lo apoyaron, es unir al país que quedó tan fragmentado luego de elecciones, pero esta unión debe ir acompañada de gestos y políticas incluyentes. Esperemos que los odios y el revanchismo de algunos no puedan más que las ganas de llevar a este país hacia una verdadera reconciliación. Se necesita una oposición constructiva, con fundamento, que denuncie con pruebas y que siempre busque el bien del país y no satisfacer intereses personales ni promueva protagonismos innecesarios, por eso me identifico con la oposición que hace el Polo Democrático.
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