Columna

Del Oncológico hasta El Universal de Caracas

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PILÍN LEÓN
24 JUL 2014 - 12:02 AM

Cerraron el Instituto de Hematología y Oncología de la Universidad Central de Venezuela. No tienen equipos, no hay tratamiento, ni seguridad y por supuesto, menos tienen presupuesto. Más de 1700 pacientes entre niños y adultos quedaron afectados con la medida, ya inevitable. Sus directivos hace meses clamaban por el presupuesto y no llegó.

Cerró sus puertas un instituto destacado en otros tiempos por sus aciertos y la atención a sus pacientes.

Ahora ¿qué hacen los afectados? ¿Vagar como la hija que describió en su Twitter hace 3 días, su viacrucis por más de 7 centros hospitalarios buscando ayuda para su madre? La ayuda no le pudo ser brindada porque tampoco estos otros centros tienen los recursos para atender tratamientos para el cáncer. La señora falleció.

Se sigue muriendo la población venezolana, no solo por la delincuencia, no solo por las armas que azotan los barrios y calles de las principales ciudades y pueblos del país, como fue el caso del alcalde de Río Caribe, hermoso pueblo costero al oriente de Venezuela, que murió apuñalado. La gente se está muriendo de desidia gubernamental también. Los hospitales no tienen con qué curar a los ciudadanos. “No hay” es el letrero que escriben a mano las enfermeras y médicos de los centros asistenciales en las puertas de estos institutos para advertir a los muchos necesitados que acuden, que no pueden atenderles.

Y así como se acaban las medicinas, se siguen agotando los espacio para la franca y abierta opinión en un país que malgasta el dinero comprando medios de comunicación, poniendo en jaque a sus dueños y comprando conciencias internacionales.

Así estamos, cuando vemos como en los últimos días los nuevos dueños de El Universal de Caracas empiezan a censurar y retirar de sus filas a columnistas muy críticos del régimen.

Algunos aún sobreviven, es verdad, pero apenas están empezando (creo yo) a menear la mata del periódico que una vez fue del Ilustre poeta Andrés Mata y su familia.

¿Y cómo no creer que viene del Gobierno la movida? Una empresa ínfima de España se hace de otra pequeñísima empresa panameña, propiedad de un venezolano, que dice no saber nada pero compra, por una suma millonaria, el centenario diario (que claro que los vale, son cien años de historia) pero hasta al más neófito con 2 dedos de frente no le deben dar las cuentas cuando dichas compañías no declaran mayores activos, ni empleados, ni siquiera historia.

Se acaba todo en Venezuela, el país decae, la moral disminuye, la seguridad escasea.

Las esperanzas de los venezolanos, espero que no…

@PilinLeon

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