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Esta semana se presentó a la ciudadanía el resultado del Foro Pensar Cultura 2014, un ejercicio de reflexión y propuestas sobre las políticas culturales en Cartagena y Bolívar.

Del Foro surgió una declaración de 11 puntos que se consideran clave para entender y vincular la cultura en las estrategias de desarrollo y transformación locales. Uno de ellos es “La adecuada valoración del patrimonio inmaterial, invitando a que se retome y defienda el proceso de revitalización de las Fiestas de Independencia”.

Hace 10 años, en la Cámara de Comercio se reunieron representantes de entidades públicas y privadas para organizar el seminario “Pensar las Fiestas de Independencia”. Con la preocupación de más de 20 años de progresivo empobrecimiento de nuestra máxima celebración popular, se retomaron los retos planteados un año antes en el foro “Cómo reinventar las fiestas populares de noviembre”.

El seminario se realizó en el Museo Histórico de Cartagena el 29 y 30 de julio de 2004, con la participación de más de 300 ciudadanos. El documento “Principios para una política pública de Fiestas”, surgido de los acuerdos colectivos, fue durante casi un decenio la hoja de ruta de las decisiones, orientaciones y programación de las Fiestas, proceso impulsado por ese comité abierto, sin jerarquías ni personerías jurídicas diferentes a las que la voz ciudadana debería tener.

El Comité Asesor de Fiestas (hoy Comité por la Revitalización) llegó a reunir cerca de 40 entidades y cientos de actores festivos con gestiones concretas para fortalecer las Fiestas.

En 2012 y 2013 el proceso sufrió notorios retrocesos, siendo el más desconcertante el reemplazo del desfile folclórico del 11 de noviembre por un lánguido desfile militar. En una ciudad donde se echa de menos la participación ciudadana, decidir en contravía del saber y el querer colectivo desestimuló el “sentido de pertenencia” que tanta falta hace.

Mientras el país conmemoraba el grito de independencia del 20 de julio con un gran evento amenizado por música y danza de fiestas y festivales de todas las regiones, Cartagena cumplía 10 años de un hecho crucial en la lucha por no dejar arrasar lo que queda de su fiesta popular más significativa.

Una de las capacidades básicas del desarrollo humano (PNUD) es el involucramiento de la comunidad en las decisiones que la afectan. Es decir, el desarrollo es un proceso participativo.

Que sea un buen motivo para repensar las fiestas, avivar la participación ciudadana que impulsa al Comité y revisar las políticas y decisiones sobre lo popular festivo y el patrimonio simbólico en la ciudad patrimonial.*Investigadora del L+iD, UTB

Twitter @Ginaruzr

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