Antes de comenzar a escribir debo declarar que no sé cuál es la verdad detrás de los hechos registrados en El Carmen de Bolívar luego de la campaña de vacunación contra el VPH. No he estado allá ni he examinado a las pacientes. Sin embargo, con base en la nutrida información de los medios de comunicación, formulo la hipótesis de que se trata de un efecto nocebo relacionado con la aplicación de la vacuna y catalizado por diversos factores: pobreza, ignorancia, violencia y sus secuelas, ausencia de vías de comunicación, crisis hospitalaria, en fin, por un estado de abandono estatal crónico que tornó susceptible a esta población. En los noticieros uno puede apreciar las penurias que padecen estas personas, que transportan por trochas intransitables y en camillas improvisadas con una hamaca y un tronco de madera a las niñas afectadas, el rostro de angustia e insatisfacción de sus padres, desconcertados y rabiosos por lo que consideran un grave daño producido a sus hijas por la aplicación de la vacuna.
Si después de un estudio clínico y epidemiológico en el que participen pediatras, psiquiatras, sociólogos, epidemiólogos y científicos con experiencia en este tipo de eventos, con un análisis estadístico riguroso que considere las variables que podrían influir en la conducta de las niñas se concluye que “no hay ninguna relación entre los síntomas que presentan las niñas y la vacuna”, será una conclusión errada.
Lo correcto sería decir que la vacunación masiva por el VPH produjo, en este caso, un efecto nocebo en las niñas vacunadas, que contagió a sus padres y atemorizó al resto de la población, como ya ha sido reportado. Vale la pena leer los títulos de los ocho artículos (en inglés) de una búsqueda en PubMed sobre vacunación y enfermedad psicogénica de masas, que es, a su vez, un producto del efecto nocebo: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/?term=mass+psychogenic+illness+and+vaccination.
¿Qué es un nocebo? A diferencia del placebo, que es una sustancia sin acción farmacológica que se recibe esperando un beneficio, el nocebo se recibe con la expectativa de que nos va a hacer daño. El efecto nocebo, aunque de origen psicogénico, produce cambios fisiopatológicos reales, activa neutransmisores que se han venido estudiando desde hace años y sus efectos pueden detectarse por neuroimágenes. Ni las niñas ni sus padres simulan: están realmente enfermos y requieren de atención médica.
Hace 12 años, el viernes 2 de agosto de 2002, publiqué en este mismo espacio un artículo titulado “El efecto nocebo”, que hoy invito a leer a los interesados en los archivos de El Universal.
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