Entre las desgracias que acechan a las familias pobres está el de que ese tipo de aberraciones se realizan en mayor proporción en el seno de ellas.”
Gilma Jiménez fue concejal de Bogotá del 2004 al 2010, siéndolo lideró un referendo para que a los violadores de niñas y niños les impusieran la pena de cadena perpetua. En esa época se empezaron a poner vallas con las fotos de los violadores con el fin de prevenir a los ciudadanos para que cuidaran a sus niños de los depredadores reconocidos por la justicia. El fallo, a favor, de una tutela de un violador que pidió protección a su dignidad, prohibió las vallas.
Caló tanto la idea que al postularse para el Senado fue elegida por una nutrida votación. Desafortunadamente la Senadora Jiménez murió de cáncer, quedando huérfana de defensa las pequeñas criaturas, quienes al iniciar la vida tienen una extrema confianza en los adultos, algunos de los cuales pueden ser sus verdugos.
Entre las desgracias que acechan a las familias pobres está el de que ese tipo de aberraciones se realizan en mayor proporción en el seno de ellas. Por lo general, ejecutadas por gente de su entorno ya sean familiares o vecinos. Casos se dan en que la crueldad llega hasta asesinarlas en medio del terror de la inocencia. La perversión escoge diversos caminos, por ejemplo, un periodista investigó que en Medellín existente bandas criminales dedicadas a prostituir a niñas y niños cuyos padres no alcanzan a ganar cinco mil pesos al día. Tengan por seguro que no es únicamente en esa ciudad donde tal hecho sucede; es en toda Colombia.
En El Tiempo (8/10/2014) se afirma que según un informe de medicina legal en 2013 se practicaron exámenes por presunto delito sexual a 1.7 niñas por hora. También que el ICBF estima que el 38% de las niñas entre 16 a 19 años ha sido víctima de violencia, incluida la sexual; que nacen 159.000 bebés al año de niñas adolescentes. En el mismo medio en entrevista a Catalina Escobar, ésta afirma que en Colombia cada 14 minutos violan a un niño o una niña.
Por suficientemente conocido, no hay que mencionar los secuestros por las Farc y las Bacrim de niños y niñas para incorporarlos a la violencia y además abusarlas sexualmente.
La causa de hechos tan malvados es la laxitud de las autoridades, la indiferencia de los “buenos ciudadanos”, la injusticia social y la procreación irresponsable, en parte, efecto de una sociedad que niega los medios para una formación integral.
Es bueno que la ciudadanía este consciente y reclame para que el gobierno elegido defienda a la gente desprotegida, vigile para que las autoridades actúen con rigor, pulcritud y prontitud. Así disminuirán los hechos delictuosos contra gente desamparada que hoy es víctima de gran cantidad de criminales que violan, roban, asesinan, asaltan, atracan, delinquen en todas las formas.
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