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 Como secuela de la permanente priorización del interés privado sobre el público, facilitado por la ausencia de planeación y la crónica falta de autoridad de pasadas administraciones, a la vez coadyuvada por la falta de solidaridad y pertenencia de sus habitantes, Bocagrande, Castillo y Laguito, otrora barrios modelos, se convirtieron en un gueto estrato 6, con infraestructura estrato 2. Vivimos hacinados, sin suficiente espacio público, vías de comunicación e inundados de agua salada. Cualquiera pensaría que estamos en el cielo, donde no creo que el metro cuadrado alcance los precios de acá, como resultado de la falta de alternativas para emigrar de estos degradados barrios. Varios han sido los intentos de muchos de “colonizar” en otros sitios, pero la falta de buenos servicios públicos, seguridad y vías forzaron a la mayoría a devolverse “con el rabo entre las patas”.

Este momento es de especial importancia. Independientemente de lo que se decida con la Base Naval, trasladarla debe traducirse en un necesario mejoramiento de todo lo que tiene que ver con la calidad de vida de estos 3 barrios, incluyendo por supuesto continuar y ampliar la Av Chile y el paseo peatonal y así superar el “reloj de arena” que se forma en la calle 10 con Cra 3.

Todo lo bueno que le puede pasar a Bocagrande con la salida de la Base está amenazado por un proyecto para construir una mole en el lote de la calle 10 No 3-32, al final de la Av Chile. Es curioso que la DIMAR, en el año 2012, declaró ese predio como de interés público mediante resolución 292012011785, y ahora, dos años después, le da la bendición a la obra, que está ya por aprobarse en el escritorio de la Curaduría Urbana No 2.

Si bien es cierto que con la construcción de cada nueva mole se le da un raponazo a la calidad de vida de cada uno de nosotros por todas las implicaciones, este proyecto, en especial, es un tiro en la frente a muchas posibilidades de mejorar la movilidad, el paisajismo y el espacio público, pues interrumpe la continuación de la Av Chile y del paseo peatonal hacia la Base Naval.

Las autoridades y el Concejo Distrital deberían pronunciarse sobre este proyecto que empantana el futuro de estos 3 barrios, y por supuesto, los habitantes de Bocala, quienes tenemos que dejar atrás nuestra apatía, pues somos los que siempre pagamos en calidad de vida la desbordada codicia de propietarios y constructores, que anteponen con mucha frecuencia el interés privado sobre el público.

Las ciudades declaran de interés público y compensan a sus propietarios adecuadamente cuando un bien se necesita para mejorar una comunidad. Tal es el caso del inmueble al que me refiero en esta columna. No se trata, por supuesto, de perjudicar la propiedad privada. 

horaciodelcastillo52@gmail.com

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