El caracol gigante africano (Achatina fulica) es un peligroso molusco originario de dicho continente y ocupa el segundo puesto de la lista de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo. Entró a América en los años 80 por las Antillas y ya está en Argentina, Brasil, Paraguay, Perú, Venezuela y Ecuador. Llegó a Mitú, Colombia, en 2010 y hoy es plaga en más de 26 departamentos y 112 municipios como Arjona.
También está en otras ciudades cercanas, como Barranquilla, Sincelejo, Colosó, San Onofre, El Roble, Coveñas, La Unión y Sincé por lo que el temor de que llegue a La Heroica es muy fundado, si no es que ya está aquí, dado que el intercambio de carga agrícola con estos vecinos es muy alta.
Puede alcanzar los 30 cm. y son polífagos, comiendo cuanto encuentra, incluso el cemento de las paredes, rico en carbonato de calcio y que consume para fortalecer su caparazón. Tiene además una facilidad alarmante para reproducirse. Son hermafroditas y ponen entre 100 y 200 huevos por postura, que eclosionan en máximo 21 días y tienen una vida promedio de 5 a 9 años,
Estamos en serio riesgo de convertirnos en su nuevo terruño, como ya lo somos de otras especies invasoras como el pez león o el camarón asiático. A simple vista es inofensivo, pero es una amenaza nacional, no solo ambiental y agrícola, sino para la salud pública. Si un lector ve uno, debe informar a las autoridades y prensa y jamás, pero jamás, debe tomarlo con las manos desnudas (se deben usar guantes siempre) pues tiene parásitos en su baba, causantes de meningoencefalitis eosinofílica y angiostrongiliasis, y schistosomiasis, la segunda enfermedad parasitaria más devastadora según la OMS. Causa Trichuris, Hymenolepis y Strongyloides y es vector de la bacteria gramnegativa Aeromonas hydrophila, que da diversas patologías y transmite hongos. Al mismo tiempo afecta todo tipo de cultivos, especialmente la yuca, la papaya, el mango y la guanábana, ya que acaba con la microvegetación y microfauna del suelo, lo que esteriliza la tierra. Y su baba, contrario a lo que promociona algún comercial, no rejuvenece la piel ni reduce las varices o cicatrices. A pesar de este panorama no existe en el Distrito todavía un programa para contrarrestar al invasor.
Es por ello que gracias a las facultades que da la ley de distritos al Concejo para dictar normas de preservación del medio ambiente, presentaré un proyecto de Acuerdo que ordene al EPA implementar y ejecutar un plan de contingencia para prevenir, monitorear, erradicar y controlar esta plaga para evitar, o por lo menos minimizar, su entrada a nuestras tierras y cultivos.
Esperemos sea aprobado y no rechazado y archivado.*Concejal Alianza Verde
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