El pasado viernes 27 de marzo el alcalde Dionisio Vélez procedió a informarle a la ciudad su decisión de prorrogar por 14 años más el contrato de operación o gestión de Aguas de Cartagena a los señores de Aguas de Barcelona, contrato que vencía el 17 de julio del 2021.
Las preguntas que surgieron de manera inmediata fueron tres. La primera: ¿Por qué no hubo socialización? Es decir, ¿Por qué la forma clandestina como se manejó el tema, tratándose de un asunto de vital importancia para la sociedad cartagenera? La segunda: ¿Cómo un alcalde, cuyo periodo termina en 9 meses, decide prorrogar un contrato al que le faltaban todavía 6 largos años, 3 meses y 20 días para llegar a su fin? Y la tercera: ¿Tenía el alcalde facultades legales para proceder como procedió en este asunto por encima del Concejo Distrital?
La compañía extranjera Aguas de Barcelona llevaba más de 5 años tratando de convencer a los alcaldes anteriores de la prórroga y ninguno se había atrevido a tomar semejante decisión contra los intereses de la ciudad. Esta empresa socia y operadora ha sido la gran ganadora en estos 20 años, gracias a un contrato que se suscribió en 1995 y que le concedió las siguientes prerrogativas:A) Le otorgó la administración de Aguas de Cartagena, privilegio por el que cobra el 3,44% de todo lo recaudado por acueducto, obteniendo enormes beneficios. Por ejemplo: sólo en el año 2014 obtuvo cifras superiores a los $ 3.000 millones.B) Posee el 45,9% de las acciones de la empresa y obtiene igualmente grandes utilidades sobre esa participación: el año pasado obtuvo ganancias por encima de $ 7.000 millones, dinero que no reinvierten en la entidad.C) Desde hace 15 años le estamos reembolsando el valor de sus acciones. A la fecha se le ha cancelado más del 70% de lo que pagaron y, sin embargo, no disminuye su participación al momento. En otras palabras, le seguimos pagando sobre el 45,9% de sus acciones, como si no se hubiera producido un solo reembolso.
Todos estos beneficios estaban llamados a desaparecer en julio de 2021, con la finalización del contrato, y Aguas de Cartagena pasaría íntegramente a manos del Distrito de Cartagena, fortaleciendo sus finanzas. El alcalde se ha encargado de impedirlo mediante la precipitada y escandalosa prórroga de 14 años. Esta decisión es muy mala para la ciudad y se traducirá en un grave detrimento del erario, pero es un gran negocio para Aguas de Barcelona, que en los 14 años siguientes al 2021, entre utilidades y derechos de administración, obtendrá ganancias superiores a los $100.000 millones.
La necesidad de ampliar el acueducto no puede ser la excusa que justifique semejante atropello contra la ciudad. Esta era conocida desde hace por lo menos 5 años, y, nada se hizo.
*Concejal Polo Democrático
