Columna

¿Cuál es la finalidad de la guerra?

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LIDIA CORCIONE CRESCINI
12 MAY 2015 - 12:00 AM


Todos los días me lo pregunto y no hay un momento en que no lleguen a mi mente las imágenes atroces e inconsolables. Consecuencias de dolor sin solucionar nada, es concluir que matar y acabar con vidas humanas es un pasatiempo de pocos. Hablando de Colombia, de las muertes de los soldados y civiles inocentes, jóvenes bachilleres con oportunidad de ascenso si es que sobreviven, en ocasiones ingresan a formar parte del ejército buscando trabajo dado que es difícil encontrarlo en otra parte. Van con la ilusión de galopar por el territorio como grandes héroes para proteger la humanidad sin pensar en ser carne de cañón. Los analistas y cuenta cuentos de la historia nos hacen ver que después de una guerra llega el progreso, el desarrollo. Por supuesto, ante la destrucción el hombre se enfrenta a la necesidad de la nada y el vacío, busca reconstruir y germinar para seguir viviendo. Qué triste conclusión, que perturbadora y escalofriante ejecución. ¿Es un negocio la guerra? Pienso que siempre ha sido el mayor de los negocios. En un país como el nuestro por ejemplo, hay hasta la guerra del centavo. Mientras unos se pavonean por su posición convertida ésta en una bola de nieve, otros, temerosos por la inseguridad y la falta de oportunidades deben rasgarse las vestiduras en cada esquina para obtener el sustento. Mientras unos convierten su posición en un emporio, los demás nos atenemos a las consecuencias. Subyugados por la saga politiquera nos vemos abocados a cumplir los mandatos expedidos por seres corruptos que ante un juramento de doble moral se aprietan el pecho como íconos, olvidando que por el mal manejo y el ejemplo no grato, las revueltas interiores acumulan insatisfacciones y por no ser atendidos en sus mandatos cada cual despotrica desmesuradamente hasta llegar al caos. Se vive al acecho, a la expectativa. Las interminables malas noticias en los medios son el boom que da rating y nos ha obligado a estar pendientes de los horrores, olvidando que la vida tiene más para ver, sentir y disfrutar. Morir es parte del ciclo de la vida, es un proceso natural, a menos que se trate de un accidente provocado por la irresponsabilidad o una grave enfermedad, pero morir en condiciones belicosas es cosa diferente. Jean Paul Sartre bien apuntaba que “Cuando los ricos se hacen la guerra, son los pobres los que mueren”. Y Paul Válery remata diciendo: “La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen, para provecho de gentes que sí se conocen pero que no se masacran”. Hay que seguir insistiéndole a la paz en este calvario de inocentes atrincherados que no entienden el sentido del ataque a que están expuestos a diario. No más paz en su tumba.
*Escritora*

licorcione@gmail.com

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