Este año se celebra el primer centenario de Cámara de Comercio de Cartagena, creada por decreto nacional el 29 de octubre de 1915.
El Gobierno nacional ha mantenido y fortalecido a las cámaras como sus aliadas para promover en las regiones el desarrollo y la competitividad del país.
Las cámaras de comercio son entidades privadas de carácter gremial, que se diferencian de los demás gremios económicos por su origen público y porque buena parte de sus ingresos provienen de la delegación recibida del Gobierno para administrar los registros públicos: Mercantil, Único de Proponentes, Entidades sin Ánimo de Lucro, y otros que se han adicionado, como el Registro Nacional de Turismo.
Las juntas directivas de las cámaras están compuestas así: dos terceras partes es elegida por los empresarios de su jurisdicción y una tercera parte designada por la Presidencia de la República, es también representativa de esa función pública, que promueve la participación, gobernabilidad y armonía entre lo público y lo privado, entre lo nacional y lo local.
Por su naturaleza especial, funciones, recursos y junta directiva, las cámaras de comercio se definen comúnmente como “gremio de gremios”. Ello implica para todos sus directivos responsabilidades y compromisos orientados a defender el interés general, el bien común y no a intereses individuales económicos y/o políticos.
Por estos días la Cámara de Comercio de Cartagena está en boca de los ciudadanos y residentes de Cartagena, y no precisamente por la celebración de su próximo aniversario.
Un reciente capítulo que afortunadamente acaba de cerrarse, dejó percepciones negativas en empresarios, empleados, gremios y medios de comunicación, entre otros actores. Las renuncias de candidatos por falta de garantías, de la directora del Centro de Pensamiento y de la secretaria de la junta directiva, así como las noticias, editoriales y comentarios adversos, sugieren la reflexión constructiva: un nuevo libro debe abrirse, de cara al porvenir, para marcar el inicio de su próximo centenario.
El análisis para definir los proyectos de futuro de la ciudad que ocuparán su agenda de gestión; el rol de los empresarios y la competitividad regional frente a una economía con pronósticos de decrecimiento a corto plazo; y el acompañamiento a la excelente ministra del sector, Cecilia Álvarez Correa, en la ejecución del Segundo Plan de Impulso a la Productividad y el Empleo, son algunos contenidos que seguramente arrojarán luces para que esta institución, tan relevante para Cartagena y el departamento de Bolívar, encuentre en la gestión prospectiva y en el buen gobierno corporativo, el rumbo de su próximo siglo.
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