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En buena hora el Concejo decidirá por Acuerdo obligar al virrey a bajarse de sus fantasiosos y ofensivos abolengos, y conmemorar los 200 años identificando el sitio de Cartagena con el escudo republicano en el pecho, no con el español; como un patriota, con dignidad, el corazón vibrante, asimilando y sintiendo lo que significó esa acción militar que diezmó la población cartagenera para apagar la llama de una libertad que no se rindió.

Desde la visión española fue reconquista, desde la republicana agresión a una Nación, su pueblo, el Estado naciente y su Constitución, la bandera y su escudo.Con Carlos Díaz en el 2001 rescatamos a la indígena que rompe las cadenas, es el escudo de la Constitución de 1812. Al decidirlo volvimos a los 1500, al choque de culturas, la imposición de cadenas. Hablamos con los independentistas del siglo de las luces, donde la desnudez simboliza libertad e igualdad. Con respeto despojamos a la pobladora originaria del ropaje censor y asfixiante.

Cecilia Herrera pintó el escudo y recatada ante la osadía, cubrió con las trenzas los pezones de la indígena que sentada rompe las cadenas, con La Popa y la ciudad de fondo, el mar, flora y fauna, el sol.

De esa idea los publicistas actualizaron el escudo oficial, pubis cubierto e incompleta desnudez de sus senos, junto con la cuadrilonga lideró los actos del gobierno.

Los siguientes alcaldes, presionados por los hispanistas, depreciando o minimizando el valor del símbolo de la independencia y nuestra historia, ponían los dos escudos en la correspondencia.

Al llegar a la alcaldía Judith Pinedo, el gobierno que conmemoró los 200 años del nacimiento de la República de Cartagena de Indias, mujer al fin, de entrada fortaleció el diseño, ordenó mandar al museo el escudo de la corona, la cruz y los leones y rescató pleno el derecho a usar el de la indígena mostrando con naturalidad y generosidad los pezones de sus senos.

Como símbolo de la libertad, la maravillosa desnudez del ser deja claro que el “pecado” está es en la cabeza del que mira y que como poetizó mi ama de llaves, nos impusieron que “el pudor está en el pezón”.

Validando la dignidad de asesor del Bicentenario, una vez abordé al alcalde y con respeto le dije: el escudo oficial es el de la Independencia, el colonial que usa lo derrotó Bolívar con Padilla en la noche de San Juan y el 10 de octubre de 1821, rendidos ante Montilla, se fue de aquí con su escudo el último soldado español.  Olímpico dijo, “con mi equipo decidimos que ese el que le da solidez a mi gobierno”. ¿La corona y no el pueblo?, repliqué, y se lo llevaron.

Así es la vida, hay quienes temen a la libertad y sus símbolos y se sienten plenos cobijados por la sombra o la mano del poderoso de otrora o de ahora.

rvergaran@yahoo.com

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