Cartagena es la ciudad con mayor potencial de diversidad cultural en el Caribe, y en Colombia. Por ser puerto y la puerta de entrada al país, fue bañada por la hibridación y confluencia de muchas culturas con sus aportes sociales, culturales y económicos, que la hacen lo que es, pero al tiempo la previene de llegar a todo lo que puede ser. Bastante se dice de las brechas sociales y económicas, pero no se trata de eso, sino de lo que tenemos y de lo que podemos hacer para ser mejores ciudadanos.
El gran potencial de Cartagena está en su capital humano, en la diversidad de sus gentes. Cartagena es un crisol vivo cuya magnitud no apreciamos. Muchos desconocen los aportes de las comunidades chinas en Cartagena desde la primera mitad del siglo XX, así mismo el aporte de los siriolibaneses en esa época. Qué decir de los aportes ancestrales de las comunidades negras e indígenas, y por supuesto, los atributos dados por los migrantes de todo el Caribe y de la región Pacífica, Antioquia y los Santanderes, que encontraron en Cartagena su nuevo hogar.
Muchos extranjeros pisaron esta ciudad y contribuyeron a lo que somos hoy. Con tal potencial, pareciera que los cartageneros se rehusaran a dar el salto para su bienestar colectivo: la inclusión efectiva de todos en el desarrollo integral y sostenible de la ciudad. Sólo eres inclusivo cuando generas confianza en otras personas no semejantes a ti, que no son de tu círculo social, económico o político. Según las teorías del capital social: si un conjunto social no estimula vínculos entre sus gentes, lo más probable es que sea una sociedad dividida y desconfiada. Dichos puentes y vínculos son posibles con la interacción respetuosa y reconociendo el pasado y presente de los otros como si fuera el propio, porque en términos colectivos, lo es.
Apple, por ejemplo, tiene como principio la diversidad y la inclusión y les atribuye su gran éxito. Uno de los credos importantes de su organización es que “la inclusión inspira innovación. Grandes ideas son las que impulsan el mundo hacia adelante y pueden venir de cualquier persona. Confiamos en la diversidad de perspectivas culturales de nuestros trabajadores para producir destellos de innovación, por eso cada vez más contratamos con deliberado criterio de inclusión y escogemos socios que le den prioridad a la diversidad, porque sólo así se crean mejores oportunidades para las generaciones futuras”. Lo que hablo no es utópico, es práctico, real y tangible.
Se necesita un Estado que promueva estas dinámicas, y una empresa privada abierta a dar más oportunidades para la diversidad y una ciudadanía más activa y proclive a confiar en su conciudadano.edwin.salcedo@hotmail.es
