A pocos días de viajar a París para cubrir con un grupo de periodistas la Cumbre de Naciones Unidas para el Cambio Climático (COP21), los atentados del 13 de noviembre nos pusieron en alerta y movieron nuestra atención del calentamiento global a un tema aun más caliente: la amenaza terrorista.
A punto iniciar el encuentro sobre el que están puestas las esperanzas del mundo para detener a un enemigo que, como el terrorismo, sigue creciendo, el deterioro del medio ambiente pasó a un segundo plano y hoy solo se habla de bombardeos y armamentos.
Como si olvidáramos para qué se van a reunir por dos semanas delegados de 192 países, presidentes, autoridades religiosas, periodistas, líderes cívicos y activistas ambientales, hoy el tema central es la seguridad y los policías que cuidarán a los asistentes y, sobre todo, a los mandatarios que se esperan en la COP21.
La cumbre del clima arranca el próximo lunes, 30 de noviembre. Ojalá en los próximos días no olvidemos que la amenaza del cambio climático, aunque más silenciosa, es tan real como la terrorista. Ojalá no olvidemos que en este caso también está en juego la vida de la gente y que los conflictos actuales, que están dejando miles de muertos y de refugiados, más allá de lo religioso tienen que ver con el uso de la tierra, con el acceso a recursos naturales como el agua y con la extracción y consumo de combustibles fósiles, como los que están moviendo armamentos hacia Siria.
Ojalá no olvidemos que la libertad que quiere defender Francia con su declaratoria de guerra a ISIS tiene que ver con mantener un estilo de vida y unos valores que dependen también de los recursos naturales disponibles.
En París se debe llegar a un acuerdo para combatir el cambio climático y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Ahí los países ricos deben comprometerse a ayudar a los pobres en sus estrategias de adaptación para afrontar los cambios que ya son inevitables y se deben acordar estrategias y presupuestos para la transferencia de tecnología, de modo que los países en desarrollo, como Colombia, puedan crecer sosteniblemente.
Según la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, del encuentro que se inicia el lunes “saldrá un nuevo acuerdo climático universal. Su objetivo es poner al mundo en una firme trayectoria hacia un futuro sostenible y bajo en carbono, limitando el aumento de la temperatura global a menos de 2ºC”.
Crucemos los dedos para que los anuncios de guerra no opaquen los propósitos urgentes de una cumbre que, contraria a los ánimos bélicos de este tiempo, busca defender la vida.
*Profesora, Programa de Comunicación Social, UTB
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