Columna

Los reyes magos

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CARLOS GUSTAVO MÉNDEZ
10 ENE 2016 - 12:00 AM

El 6 de enero, el mundo cristiano celebró una de las historias emblemáticas de la cristiandad, la de los “Reyes Magos”, un evento que curiosamente solo es referido en el Evangelio de Mateo, (2, 1-12), que dice que llegaron unos “magos”, guiados por una estrella que habían visto en el Oriente, preguntando por el rey de los judíos, que acababa de nacer y que estos al ver al niño Jesús, lo adoraron y le obsequiaron oro, incienso y mirra. Esta tierna escena bíblica ha sido exaltada en  pinturas y otras obras de arte, en donde aparece Jesús recién nacido en un establo con animales.

Al respecto, Benedicto XVI, en su libro “La infancia de Jesús” dice: “En el Evangelio no se habla en este caso de animales. Pero la meditación guiada por la fe, leyendo el Antiguo y el Nuevo Testamento relacionados entre sí, colmó muy pronto esta laguna, remitiéndose a Isaías 1,3: «El buey conoce a su amo, y el asno el pesebre de su dueño.” Otros autores aseguran que en ninguna parte de la Biblia dice que fueran reyes, por otra parte investigadores serios como Isaac Asimov dicen que la palabra mago, citada por Mateo, se deriva de magu, nombre dado a los sacerdotes persas en la religión zoroástrica que era a su vez una traducción del griego magoi, término con el que se denominaba a los sabios expertos en astrología y astronomía que fue al parecer el caso de los tres personajes que llegaron a Belén, guiados por una estrella.

La “Estrella”, según algunos científicos, fue un fenómeno formado cuando se dieron en simultánea una supernova y la conjunción de dos planetas, lo cual produjo un fenómeno luminoso extraordinario en el cielo que hizo pensar a los magoi de que algo grande sucedía. A la visita de los magos a Jesús, en el medioevo le agregaron fábulas como que los magos se llamaban: Baltasar, del reino de Godolia; Melchor, de Nubia; y Gaspar, de Tharsis; y que Elena, la madre de Constantino I, primer emperador cristiano, llevó sus cuerpos a Constantinopla, de allí no se sabe cómo fueron trasladados a Milán. En 1164, los “restos”, por gestión del Emperador Federico “Barbarroja” fueron trasladados a Colonia, Alemania.

En clave histórica y bíblica de estos magos se sabe muy poco. Mateo no dice cuántos eran, ni sus nombres y procedencia. Estos personajes existieron según la Biblia, pero en cuanto a que se llamaran Melchor, Gaspar y Baltasar, o que eran tres, fue una de las más bellas leyendas de la historia, que comenzó a gestarse en el siglo VI D.C, cuando los hicieron aparecer como reyes por primera vez y se consagró como fiesta popular entre el siglo X o XII, desde cuando gracias a la imaginación de algunos escritores, el episodio de los Reyes Magos se convirtió en una hermosa fiesta de comienzos de año y estos vistosos personajes se volvieron protagonistas de la cristiandad.
*Columnista

CARLOS GUSTAVO MÉNDEZ*
menrodster@gmail.com

 

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